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Editorial

Emdupar: ¿y dónde están los sindicatos?

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Redacción general
Tuesday, April 7, 2026 1:37 PM
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Ante la grave crisis financiera y administrativa que experimentaba Emdupar, el entonces alcalde Mello Castro inició un proceso para buscar un socio gestor, con suficiente músculo financiero, que le diera una urgente inyección de liquidez a la empresa. La iniciativa del alcalde estaba abierta para que dicho socio pudiese ser de origen público, y se llegó a contemplar, entre otros, al grupo de Empresas Públicas de Medellín (EPM), la empresa pública Aguas de Manizalez y la mixta Triple A de Barranquilla. (Ver también "Oyentes cuestionan servicio de agua en Valledupar y no perciben mejoras tras cambio de interventor en Emdupar")

Sin embargo, en ese momento, los cuatro sindicatos que tienen Emdupar, al unísono, salieron en defensa de la empresa con el manido argumento de no privatización de la empresa. Al final, la administración Castro desistió del proceso de búsqueda de socio gestor y la empresa fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios el 3 de marzo de 2023.

Como esta casa radial publicó recientemente un informe sobre el estado de la intervención (Tres años intervenida y aún sin salir: el informe que revela por qué EMDUPAR sigue en cuidados intensivos), tras tres años de control por parte de la SuperServicios es poco el avance registrado en la mejora de la empresa.  El problema más agobiante sigue siendo el de las pérdidas técnicas y comerciales de agua. En términos simples: de cada 100 litros de agua que EMDUPAR produce y distribuye, más de 52 nunca llegan a ser cobrados, ya sea porque se pierden en la red por fugas, porque los medidores están mal instalados o no existen, o porque hay conexiones clandestinas.

Para reducir este problema, el informe señala que se requieren obras de sectorización hidráulica, instalación de macromedidores y control de presiones: inversiones que no se han hecho a la escala necesaria. Esta pérdida de agua no es solo un problema técnico: es un problema económico directo. El agua que se va por una tubería rota es agua que EMDUPAR produce, trata y distribuye, pero por la que nadie paga. Eso se traduce en menos ingresos y más costos, agravando la crisis financiera que originó la intervención.

En reiteradas ocasiones Radio Guatapurí ha llamado la atención sobre la necesidad de ponerle un plazo razonable a la toma de posesión de la empresa, a fin de que no se convierta en una intervención eterna, sobre las cuales existen precedentes históricos nefastos, tales como la de EMCALI que duró 13 años, o la de la vecina ESMAR de Santa Marta que lleva más de 4 años intervenidas, con sucesivas prórrogas.

Por todo ello, llama la atención el silencio de los cuatro sindicatos de Emdupar, UTISA, Sintraemdupar, Sintra Triple A y Sintraemdes (el mayoritario), quienes parecen estar cómodos con la situación de la empresa y con la intervención de la SuperServicios.

Ya no se escucha con la misma vehemencia la defensa de la empresa como sí lo hicieron cuando la administración Castro Gonzalez quiso buscar el socio estratégico. Nada han dicho los sindicatos frente al hecho vergonzoso que en estos tres años de intervención han pasado tres agentes interventores: Pablo Jaramillo, José Luis Palomino, y Eduardo Mesa Buitrago, y ya se escuchan rumores sobre la salida de este último. Con un promedio de un interventor por año, ¿cómo es posible darle continuidad a la labor de mejoramiento de Emdupar?

Finalmente, tampoco se ha escuchado algún pronunciamiento de los sindicatos frente al millonario fallo arbitral que condenó a Emdupar a pagar más de 4.200 millones de pesos por un convenio con micromedidores. Y eso que aún no se conoce la definición del pleito jurídico entre Radian y Emdupar que supera los 54.000 millones de pesos.

Lógicamente, nadie puede culpar a los sindicatos de la situación de la empresa, pero sí es muy notoria la actitud pasiva de los mismos frente a una intervención que, en tres años deja un balance agridulce y no da muestras de finalizar en el corto plazo. A la SuperServicios y al agente interventor de turno cabe recordarle que la empresa le pertenece a los vallenatos, en especial, a los que pagamos puntualmente la factura.

Y a los sindicatos una precisión final: superen ya el mantra del no a la privatización. Porque lo hemos dicho en el pasado y lo seguimos sosteniendo: como sucede con el servicio de energía, de teléfono o de gas, al final, al usuario no le importa si quien presta el servicio es público, privado o mixto, lo que realmente le importa es que al abrir la llave a cualquier hora del día salga agua potable y con buena presión, y que el costo de la factura sea razonable.  Lo demás son arandelas.

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