Valledupar.
Hace más de dos años la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios tomó posesión de EMDUPAR, la empresa que surte de agua y alcantarillado a los más de 500.000 habitantes de Valledupar. La razón: una crisis financiera y técnica que había llegado al límite.
Radio Guatapurí tuvo acceso a un informe de seguimiento a esa intervención, presentado por el entonces agente interventor, José Luis Palomino, en octubre de 2025 a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Dicho informe revela que la empresa ha mejorado en algunos frentes, pero que los problemas estructurales más graves siguen sin resolverse. VER INFORME COMPLETO AQUÍ.
Radio Guatapurí le explica, en términos sencillos, cuál es la verdadera situación de EMDUPAR y qué falta para que pueda volver a funcionar de forma autónoma.
El diagnóstico: diez hallazgos, dos causales legales
La intervención de EMDUPAR se sustenta en dos causales del artículo 59 de la Ley 142 de 1994, la norma que regula los servicios públicos en Colombia. La primera, la causal 59.1, tiene que ver con deficiencias en la calidad del servicio y en la ejecución de inversiones. La segunda, la causal 59.7, con inviabilidad financiera y falta de liquidez.
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Para medir el avance de la empresa en la superación de esas causales, la Superintendencia utiliza un Índice Único de Seguimiento (IUS) que evalúa diez hallazgos concretos. El informe presenta el estado de cada uno de ellos con datos de 2023, 2024 y 2025. La conclusión es clara: hay avances en algunos puntos, pero en los más críticos la empresa sigue en terreno rojo o apenas empieza a moverse.
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El problema que no cede: más de la mitad del agua se pierde
El hallazgo más preocupante, y el que más afecta directamente a los vallenatos, es el de las pérdidas técnicas y comerciales de agua. En términos simples: de cada 100 litros de agua que EMDUPAR produce y distribuye, más de 52 nunca llegan a ser cobrados, ya sea porque se pierden en la red por fugas, porque los medidores están mal instalados o no existen, o porque hay conexiones clandestinas.
El límite regulatorio permitido es del 35%. EMDUPAR llegó a tener un índice del 50,5% en 2023, subió al 55,54% en 2024 —cuando faltó ejecución de obras— y bajó al 52,52% en 2025 gracias a acciones puntuales de sustitución de medidores. Pero sigue estando 17 puntos por encima del máximo permitido. Para reducir este índice de manera sostenida, el informe señala que se requieren obras de sectorización hidráulica, instalación de macromedidores y control de presiones: inversiones que no se han hecho a la escala necesaria.
Esta pérdida de agua no es solo un problema técnico: es un problema económico directo. El agua que se va por una tubería rota es agua que EMDUPAR produce, trata y distribuye, pero por la que nadie paga. Eso se traduce en menos ingresos y más costos, agravando la crisis financiera que originó la intervención.
Años sin invertir: el rezago de 97 mil millones de pesos
Quizás el hallazgo más revelador sobre el colapso de EMDUPAR antes de la intervención es el del Plan de Obras e Inversiones Regulado (POIR): el conjunto de proyectos de infraestructura que la empresa estaba obligada a ejecutar según la regulación. La Contraloría Municipal determinó un rezago acumulado de 97 mil millones de pesos en inversiones que debieron haberse hecho y no se hicieron.
Durante 2023 y 2024, la ejecución del POIR fue cero: no hubo un solo peso de avance físico ni financiero registrado. Solo en 2025 la empresa logró ejecutar $4.309 millones, principalmente en proyectos de control de pérdidas y mejoramiento de infraestructura. Es un avance significativo, pero representa apenas el 4,4% del rezago acumulado. El informe advierte que este impulso debe consolidarse con seguimiento técnico riguroso para que no se diluya.
La infraestructura, en recuperación lenta
En cuanto al mantenimiento de redes, estaciones y equipos, el panorama es similar: punto de partida catastrófico, mejoría real pero insuficiente. En 2023, el cumplimiento del plan de mantenimiento fue del 0%: no había cronogramas de mantenimiento preventivo, no había registros de ejecución, y se presentaron más de 3.131 afectaciones en la red sanitaria por fugas, obstrucciones y rebosamientos. En 2024 mejoró al 6,5%, producto de reacciones ante fallas en redes principales. En 2025 llegó al 41,13%, gracias a la implementación parcial de un plan preventivo y la reposición de válvulas y equipos. Pero el 59% restante sigue pendiente.
En lo positivo, la calidad del agua potable muestra la mejor tendencia del informe: el porcentaje de muestras no conformes bajó del 7,54% en 2023 al 1,49% en 2025. Aunque la meta es 0%, la mejora es sostenida y refleja procedimientos de control que sí están funcionando.
Las finanzas: mejor, pero frágiles
En el frente financiero, el informe muestra una recuperación real pero con fragilidades importantes. La liquidez de la empresa —su capacidad de pagar deudas de corto plazo— mejoró de manera notable: en 2022, antes de la intervención, el índice era de apenas 0,44, lo que significa que EMDUPAR tenía 44 centavos por cada peso que debía en el corto plazo. En 2024 llegó a 4,40, aunque el informe aclara que ese valor incluía como activo corriente embargos de la Unión Temporal Medidores, de Corpocesar y otros, por más de $10.400 millones —dineros que en realidad no están disponibles libremente—. A agosto de 2025, el índice bajó a 2,77, tras un ajuste contable que reclasificó algunos activos como no corrientes para reflejar mejor la realidad de la empresa.
El endeudamiento mejoró levemente entre 2024 y 2025, y el resultado operacional pasó de pérdidas altas a una mejora moderada en los ingresos, costos y gastos de la entidad.
Sin embargo, hay un punto que no ha mejorado en absoluto: la deuda con los entes reguladores. Desde 2022 hasta hoy, EMDUPAR mantiene una deuda de $2.673.654.445 con la SSPD y la CRA —las entidades que la supervisan y regulan—, sin evidencia de pago. El informe indica que esas deudas se encuentran en proceso de pretoma, es decir, en un esquema especial de manejo dentro de la intervención, pero la cifra no ha disminuido.
¿Qué le falta a EMDUPAR para salir de la intervención?
La respuesta corta es: bajar las pérdidas de agua del 52% al 35%, ejecutar el plan de inversiones de manera sostenida, terminar de poner al día el mantenimiento de la infraestructura y resolver la deuda con los reguladores. Ninguno de esos objetivos se cumple con acciones puntuales: todos requieren inversión sostenida, gestión técnica rigurosa y tiempo.
El informe es claro en que los avances son reales y que la intervención ha producido resultados que no existían antes. Pero también es claro en que las causales legales de intervención siguen activas, y que mientras los índices clave —especialmente las pérdidas de agua y el POIR— no lleguen a los umbrales exigidos por la regulación, EMDUPAR no podrá salir del proceso de toma de posesión de la Superservicios.
Para los vallenatos, eso significa que la empresa que les lleva el agua a sus hogares seguirá, por ahora, bajo control de la Superservicios. Y que las preguntas sobre el futuro del servicio —continuidad, tarifas, inversiones— siguen abiertas.