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Cultura

Un día pésimo para estar vivo en Valley

Por Carlos César Silva

Por
Redacción general
Friday, August 21, 2026 8:03 PM
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       En Valley las noches parecen el peor rincón del infierno. Las calles huelen a guerra florida, los jóvenes arremeten contra las tiendas de órganos mecánicos y un acordeón produce los sonidos más espantosos. Se recrudecen las consecuencias del impacto, las mujeres terminan convertidas en charcos de sangre y los drogatas venden información por poco dinero. Es el sueño húmedo de un asesino serial.

Rojo lleva la rabia tatuada en los ojos. Su percepción está atravesada por sustancias alucinógenas y experiencias traumáticas. Habla con hipérboles, humor negro y ráfagas de insulto. Todas las chicas le provocan erecciones, pero busca a Pilarika con desesperación. Ella es su verdadero amor o quizás su único recuerdo. Trabaja como fotógrafo de crónica roja, persigue la muerte en cada esquina y detesta a su jefe, el Señor Azul. A veces desea que Valley explote en un millón de pedazos.

Un poeta sobrevive archivando documentos para la policía. Pilarika siente fascinación por el color del fuego y Lisa ofrece su cuerpo para que otros encuentren descanso. El Doctor Rata vigila a los habitantes desde las cloacas, accede a las cámaras de seguridad y acumula secretos que luego comercializa. El Reverendo Nox invita a sus seguidores a evolucionar hacia la tecnohumanización, funda una nueva religión y amasa una fortuna descomunal. Para Klaus Búfalo, no asesinar a los pobres diablos es un mantra y el llamado cine arte vale mierda. Todos estos personajes residen en Valley como sardinas enlatadas.

—¿Qué hay dentro del huevo? —pregunta Rojo.

—Algo capaz de cambiar las cosas —responde el Doctor Rata.

—¿Entonces todo comenzó con el Impacto?

—No. El Impacto solo abrió la puerta.

Desde el infierno, con amor es una novela marcada por la estética y el imaginario cyberpunk. Construye un futuro que funciona como espejo o metáfora del presente. Explora la identidad, los desvaríos de la memoria y el cuerpo como instrumento del caos. Muestra al ser humano reducido a datos, mercancía barata y materia prima para la experimentación. Desarrolla una crítica del capitalismo biotecnológico: Valley opera como una gigantesca red neuronal, la conciencia puede traducirse en códigos y la muerte se integra al circuito de consumo.

—Es una distopía del presente —dice el autor—. No imagino un futuro lejano y terrible, sino que exagero algunas condiciones que ya conocemos para verlas de otra manera.

La obra sitúa su epicentro narrativo en el Caribe. Se aleja de la lluvia, el frío y el neón habituales en buena parte del subgénero para sumergirse en el bochorno y los apagones de Valley. Su estructura es fragmentaria, episódica y acumulativa. Incorpora recursos propios del lenguaje cinematográfico, como el plano de detalle, la cámara lenta y los fundidos a negro. Privilegia la caracterización dinámica de los personajes y emplea un narrador autodiegético con focalización interna que usa como banda sonora a Hysteria, de Def Leppard.

—Es una novela alimentada por la bulla del internet —sentencia el escritor.

La prosa de Miguel Barrios Payares es una descarga oral. Su lenguaje mezcla la vulgaridad espontánea, los fetiches urbanos y una poderosa pulsión poética. Traza descripciones gráficas, metáforas tecnológicas y reflexiones que a veces rozan el absurdo. Hace del sexo una práctica subversiva, retrata una lógica de polarización social que alimenta la angustia y revela que la tecnología promete una salvación engañosa. Crea un universo que deforma y cuestiona a Valledupar.

—No me interesaba construir una urbe futurista en el sentido tradicional del cyberpunk —dice Miguel—. Buscaba una ciudad caliente, tecnológica y precaria.

El impacto es una manifestación física de Dios. El Reverendo Nox inventa una guía espiritual para robotizar la vida, defiende una concepción jerárquica de la sociedad y tiene claro que Valley ofrece formas ridículas de morir. National Electronics Co. representa el poder tecnológico de manipular y reproducir los cuerpos. Las múltiples Pilarikas demuestran que genética e identidad no son equivalentes, desarrollan espacios propios de conciencia y encarnan el reconocimiento del otro. Aunque Rojo descubre que actúa como una pieza más del sistema, comprende que no existe una resistencia totalmente honesta y se niega a aceptar que otros sean tratados como desechables.

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