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La negligencia que cayó con el árbol: Bomberos sin gasolina y una ciudad plagada de "guillotinas vegetales" en Valledupar

Taxi destruido por árbol en Valledupar: Bomberos tuvieron que usar machetes por falta de gasolina y contrato con la Alcaldía.

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Andres Molina
Sunday, February 1, 2026 5:28 PM
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Valledupar.

Este sábado 31 de enero, mientras el cielo vallenato se desgajaba en un aguacero de esos que parecen el fin del mundo, una pareja estuvo a un "suspiro" de encontrarse con el Creador. Minutos después de estacionar su taxi Kia de placas TLW 536 frente al restaurante Brix, en la transitada carrera 11 con calle 10, un árbol decidió que ya no podía más con el peso de la vida (y de la lluvia) y se desplomó cuan largo era sobre el vehículo. Si los comensales hubieran tardado un minuto más en pedir el menú, la crónica hoy sería de luto y no de susto.

Lo que para la pareja fue un milagro, para los Bomberos Voluntarios de Valledupar fue otro capítulo de la "miseria motorizada". El sargento Dagoberto Arroyo relató en Radio Guatapurí una escena casi surrealista: llegaron al rescate no con tecnología de punta, sino con machete en mano. ¿La razón? El Cuerpo de Bomberos no tiene contrato vigente con la Alcaldía ni con Corpocesar, y para rematar la faena, no tenían ni para la gasolina de la motosierra. En la "Ciudad de los Santos Reyes", parece que hasta para salvar un carro hay que pedirle permiso a una billetera vacía.

Este incidente no es un "ramazo" aislado en la suerte de los vallenatos. La memoria local aún guarda el amargo recuerdo del abogado Miguel Andrés Perea, quien en 2019 no contó con la misma suerte cuando un árbol de caucho aplastó su camioneta en la carrera novena. Desde entonces, Radio Guatapurí y otros medios locales han denunciado que casi el 70% del arbolado urbano de la ciudad sufre de una crisis fitosanitaria "silenciosa". Valledupar ama su sombra, pero esa misma sombra se está convirtiendo en una guillotina vegetal que espera el próximo ventarrón para cobrar factura.

La denuncia es clara y el diagnóstico es de cuidados intensivos: hay más de 100 mil árboles en mal estado y la burocracia estatal parece estar más seca que las raíces de los palos de mango. Entre la Alcaldía y Corpocesar se tiran la "pelotica" de la responsabilidad, mientras los ciudadanos caminan y conducen bajo una red de ramas que, en cualquier momento, deciden jubilarse por su cuenta. ¿Quién responde por el taxi destrozado? ¿Quién garantiza que el próximo árbol no caiga sobre una escuela o una buseta llena?

El picaresco ingenio del vallenato dice que "en Valledupar hasta los palos se cansan de esperar", pero la realidad es que la falta de mantenimiento preventivo es una negligencia que ya ha costado vidas. Los Bomberos, haciendo de tripas corazón y de machetes motosierras, atienden las emergencias por pura vocación, mientras los recursos para el cuidado ambiental parecen esfumarse en los pasillos de las instituciones. No se trata solo de sembrar por la foto; se trata de cuidar lo que ya nos da sombra antes de que nos dé un entierro.

Esperemos que este nuevo "aviso" en el norte de la ciudad sirva para que la administración municipal deje de mirar para otro lado y le ponga gasolina —literal y metafóricamente— a los que sí saben manejar la emergencia. Por ahora, si va a parquear en Valledupar durante un aguacero, le sugerimos que primero le rece a San Judas Tadeo o, por lo menos, se asegure de que el árbol de al lado no tenga "cara de cansado".

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