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Política

La Rectoría de la Universidad Popular del Cesar: Entre el proceso institucional y la responsabilidad histórica.

Por Jáider Alfonso Gutiérrez Vega

Por
Andres Molina
Saturday, November 29, 2025 1:18 PM
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Sentado frente a las palmeras de la plazoleta de las palmas en la Universidad Popular del Cesar la misma que me formó académicamente y me enseñó que un hombre sin letras es como un avión sin alas, fijé la mirada en el tronco de una de ellas y la recorrí lentamente hasta su cúspide, entonces comprendí que aunque altas, la Universidad las supera con creces. Fue inevitable compararlas con los árboles más altos de los Macondos de la Sierra Nevada de Santa Marta a los cuales “Gabo” les robó el nombre de muy buena fe para bautizar su pueblo de realismo mágico en su obra cumbre: Cien años de soledad.

Sin moverme del lugar, pensé de inmediato en los aspirantes ya inscritos para convertirse en candidatos a la Rectoría de la UPC, volvió entonces a mi mente la pluma casi extraterrestre de “Gabito” y recordé su cuento “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, donde una mañana una mujer, mientras sirve el desayuno a sus dos hijos se muestra profundamente preocupada mientras piensa: “No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo”.

Ese mismo ambiente me produce un presentimiento similar, pero ya no referido a un pueblo, sino a nuestra querida Universidad Popular del Cesar  y surge entonces una pregunta inevitable ¿Qué tendrá nuestra Alma Máter la UPC que siempre se presentan más candidatos a su Rectoría que aspirantes a la Alcaldía de Valledupar o a la Gobernación del departamento del Cesar? Prefiero dejarle al respetado lector la libertad absoluta de imaginar y esbozar sus propias respuestas.

En esa plazoleta de las palmas de la Universidad Popular del Cesar, espacio simbólico que representa el espíritu de esta casa de estudios, es inevitable detenerse a reflexionar sobre el momento institucional que atraviesa la universidad, esta institución que ha sido pilar en la formación de generaciones de profesionales y en la construcción del desarrollo regional, enfrenta una vez más el complejo escenario de la elección de su máxima autoridad: la Rectoría.

La apertura del proceso de inscripción de aspirantes marca el inicio de una etapa de especial trascendencia para la comunidad universitaria, pues no se trata únicamente de un trámite administrativo ni de una competencia individual, sino de una decisión que impactará directamente el rumbo académico, financiero e institucional de la Universidad Popular del Cesar durante los próximos años. Resulta llamativo que el número de aspirantes a la rectoría, históricamente supere incluso al de cargos de elección popular en el ámbito territorial,  esta circunstancia más que interpretarse como un simple dato anecdótico, debe comprenderse como una manifestación de la importancia estratégica que representa la dirección de una institución que administra recursos públicos, orienta políticas educativas y forma el capital humano de toda una región.

De acuerdo con el marco normativo vigente, especialmente la Ley 30 de 1992, el proceso contempla una consulta estamentaria, mecanismo mediante el cual docentes, estudiantes, egresados y demás actores universitarios expresan su preferencia, posteriormente, corresponde al consejo superior universitario, como máximo órgano de dirección, la designación formal del Rector dentro de los candidatos habilitados.

Este diseño institucional, legítimo y legal, abre necesariamente un espacio de reflexión sobre el alcance real de la participación democrática al interior de las universidades públicas puesto que  la diferencia entre la voluntad expresada por la comunidad universitaria y la decisión final del órgano colegiado es un asunto que merece ser discutido de manera serena, técnica y respetuosa en el marco del fortalecimiento de la gobernanza universitaria.

En este contexto, es natural que surjan tensiones, alianzas, movimientos estratégicos y debates internos; sin embargo, dichas dinámicas deben estar orientadas exclusivamente por principios de transparencia, mérito, ética pública y defensa del interés general. Lo que está en juego no es una candidatura personal, sino la estabilidad y proyección de una institución que actualmente forma a más de 16.000 estudiantes en programas de pregrado y posgrado. El verdadero desafío consiste en blindar a la Universidad Popular del Cesar frente a las prácticas de la politiquería externa y a los intereses ajenos a su misión esencial, puesto que la universidad no puede convertirse en un botín burocrático, sino que debe reafirmarse como un espacio de pensamiento libre, excelencia académica y construcción de ciudadanía.

La verdad incómoda es que dentro de esos veintisiete aspirantes ya existen exrectores, aspirantes recurrentes que lo han intentado varias veces sin éxito, otros que ya se sienten rectores sin serlo, los camaleónicos, los tibios, los nefastos que solo ven en la UPC su ,presupuesto anual, y también sería injusto negarlo, caras nuevas que aún no pueden ser juzgadas a priori. Pero bueno, en la villa del señor hay de todo.

La responsabilidad histórica que recae sobre los candidatos, los electores y los miembros del consejo superior universitario es enorme, la elección de la Rectoría no debe ser entendida como un triunfo personal, sino como un compromiso institucional con el fortalecimiento de la educación pública, la investigación y la proyección social. Y es justamente ese pensamiento el que más me aterra debido a que no quisiera que pasaran cuatro años más para tener que evocar nuevamente la pluma magistral de Gabriel García Márquez y comparar nuestra realidad con otra de sus obras memorables: Crónica de una muerte anunciada.

Colofón

La universidad popular del Cesar no se defiende sola,  requiere de la vigilancia activa, responsable y consciente de toda su comunidad y solo así será posible evitar que las decisiones del presente comprometan el futuro de una de las instituciones más importantes del Caribe colombiano.

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