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Reserva Para Ver La Esperanza, una labor silenciosa por la preservación del bosque seco tropical del Cesar

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Andres Molina
Friday, October 25, 2024 12:37 PM
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Valledupar.

En el marco de la COP16 que por estos días se realiza en Cali, la Reserva Para Ver La Esperanza, propiedad de la familia Mendoza Vargas, recibió una exaltación por parte de la dirección general de Parques Nacionales Naturales de Colombia, como un ejemplo del aporte que los ciudadanos, con sus bienes, pueden hacer a la conservación de los ecosistemas.

Se trata de un predio ubicado en el corregimiento de Los Corazones, vereda Río Seco, a 9 kilómetros al norte de la capital del Cesar, entre 340 y 600 metros sobre el nivel del mar, que colinda con el Ecoparque Los Besotes, estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Doña Lilia Vargas, quien, en memoria de su esposo, el profesor César Pompeyo Mendoza, ha sacado adelante la más antigua de las reservas naturales de la sociedad civil en Colombia, la cual se ha convertido en un santuario para especies de monos, aves, árboles nativos, insectos y otras, que además son endémicas, y que si no tuvieran un hogar el peligro de su existencia sería mayor, como la pava de pico azul o paujil.

“Tuve la oportunidad de participar de un conversatorio en la Zona Azul de la COP16, para contar las experiencias de nosotros frente a la reserva, particularmente conocer una historia de conservación soportada en el compromiso ambiental del profesor César Mendoza, que nos transmitió esa gran historia de una familia por la naturaleza y la educación”, dijo Lilia Vargas de Mendoza.

La líder de la reserva aseguró que la COP16 ha servido también para acercarse a quienes puedan ser aliados de la labor de conservación como la Unión Europea, pues llevar a cabo la tarea en solitario representa enormes dificultades que desde los 70 la familia ha podido sortear.

“Se han hecho contactos con la Unión Europea, estuvimos presentes en su conversación ayer en la mañana después de mi intervención en la Zona Azul. Pasamos a USAID, que también es un aliado muy importante y muy conocido en el sector. Entonces, se han hecho unos contactos para ver. Todo es con base en proyecto, hay que diseñar, formular y perfilar para acceder a estos beneficios”, agregó.

La reserva deriva su nombre de las fincas Para Ver y La Esperanza, adquiridas en 1971 por la familia Mendoza Vargas. A través de la visión del filósofo y educador César Pompeyo Mendoza Hinojosa, quien concebía en prospectiva esta región como enclave estratégico para la conservación y futuro del bosque seco tropical, surgió el proyecto, que es un ecosistema vital para cientos de especies.

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