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Opinion

¿Por qué nos conformamos con tan poco?

Por
Aurora Elena Montes
Monday, April 6, 2026 1:39 AM
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Según una medición de Red de Ciudades Cómo Vamos, el alcalde Ernesto Orozco tiene una aprobación de 54.7%. Aparece como uno de los mandatarios con mejor imagen. Ante esto no queda sino respirar profundo y preguntarse: ¿por qué carajos un alcalde de una ciudad que languidece (la academia de la lengua nos dice que languidecer es marchitarse, debilitarse, estancarse) puede tener una aprobación del 54%? Hay una teoría que da vueltas por ahí que dice que las expectativas de las clases bajas se van bajando a medida que la realidad les muestra lo poco realizables que resultan. Creo que los habitantes de Valledupar hemos resuelto bajar nuestras expectativas al mínimo en relación con lo que se puede esperar de nuestros gobernantes, en este caso el alcalde y los concejales de la ciudad.

Los indicadores de competitividad son tan pobres que resulta increíble que el alcalde, los concejales, su patrocinador en el congreso y los áulicos tengan las redes reventadas de imágenes, videos y toda suerte de material propagandístico para hacernos creer que todo anda sobre ruedas en esta ciudad. Y parece que les ha funcionado por el resultado de los sondeos. Pero la verdad es que la ciudad no avanza, no lo hace en movilidad, no lo hace en infraestructura (puesto 22), tampoco en sostenibilidad ambiental (puesto 23), la academia no investiga lo que le puede servir al territorio, no siquiera la cultura o los “eventos” nos salvan.

El señor Orozco celebra con bombos y platillos el 9,6 % del desempleo en Valledupar, disminuyó con relación al 12,2 % del mismo período del año pasado, desde la página de la alcaldía informan que esa disminución del desempleo se debe a la generación de oportunidades en su gobierno. Nadie sabe a ciencia cierta cómo se consigue trabajo en Valledupar, lo que sí es una realidad es que cada día se reduce el espacio público ante las ventas de comida, en lenguaje simple, la gente deja de buscar empleo y monta una venta de arepas con chorizo, empanadas, agua de maíz, chicha, salchipapas, entre otras, para satisfacer esa obsesión vallenata por la comida callejera.  Aún no se ha hecho esa medición, pero creo que ganaríamos el premio a la ciudad con el mayor número de ventas de comida en el espacio público.

Volviendo al título, ¿Por qué nos conformamos con tan poco?

Parece no importarnos la pésima malla vial, los andenes destrozados, el alcantarillado obsoleto, la quiebra del SIVA,  la mortandad en accidentes de tráfico (a 20 de marzo iban 17 muertes) superando las cifras del mismo período del año pasado, la mayoría de afectados son jóvenes. ¿Algún debate en el concejo por estos temas? Ninguno. Pero para aprobar en un solo debate un nuevo empréstito al alcalde, si estuvieron juiciosos nuestros honorables concejales. La deuda alcanzaría los 280.000 mil millones. Aún no han rendido cuentas por el anterior empréstito de 150 mil millones, no sabemos en qué lo han gastado y ya tenemos otra deuda que supuestamente se pagará con unos recaudos basados más en una fantasía que en estadísticas reales.

La ciudad sigue ahogándose en basuras, se recuperaron algunas zonas en donde se arrojaban desechos, pero aparecieron otras, nos tapamos la cabeza para descubrir los pies, aún no se crea la escombrera municipal, un sitio legal que cumpla con especificaciones técnicas que permita ser el destinatario final de los desechos del municipio. Ahora hay nuevos puntos en situación crítica: la zona de cesión frente al complejo de tenis, con un agravante: queman la basura junto al tronco de los árboles, ya han muerto dos cedros de flor rosada, la zona verde y anden en la avenida La Popa, a la altura del batallón del mismo nombre, toda clase de desechos están desperdigados allí. Hay un canal que atraviesa el espacio peatonal del batallón y transporta agua supuestamente de la acequia, éste se observa horriblemente contaminado de desechos, el agua presenta una coloración verde y en su superficie se aprecian toda clase de insectos, urge una intervención.

En la parte ambiental estamos tan mal, que después de 20 años de una orden judicial que ordena la recuperación del humedal El Eneal aún esto no ha sido posible. Parece que es mejor pagar una multa y dejar que llegue otro alcalde a ver si hace algo. Cinco alcaldes y nadie ha hecho nada aparte de algunas limpiezas, el fallo exige la recuperación de los espacios que pertenecen al humedal y fueron invadidos. Sería bueno mirar intervenciones exitosas como la de Cali y su recuperación de 14 humedales, algunos de ellos se han convertido en nuevos sitios para el turismo ecológico. Pero eso es mucho pedir en nuestra ciudad cuyos gobernantes tienen la mente tan estrecha y sus miras tan cortas que nunca han dimensionado lo maravillosa que sería esta ciudad si de verdad quisieran transformarla, pasarían a la historia.

Ya suenan nombres para futuros candidatos a la alcaldía, hay por ahí hay uno que se cree el “ungido” para suceder al señor Orozco, dizque cuenta con el beneplácito del hombre de azul. Después que pase la presidencial van a empezar a reventar candidaturas a tutiplén y lo único que quisiera es que llegue alguien, hombre o mujer que ame a esta ciudad y ofrezca la transformación que necesita de forma urgente. Éste que tenemos ya no fue.

Adenda: candidato o candidata que no asista a debates hay que descartarlo de una.

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Aurora Elena Montes
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