Valledupar.
En un acto cargado de simbolismo y evocaciones vallenatas, Rodrigo Tovar Pupo, conocido como Jorge 40, reapareció ante representantes del Estado, la comunidad internacional y autoridades locales para expresar su “voluntad sincera de reconciliación” y pedir perdón a las víctimas del conflicto armado colombiano.
Durante la primera sesión ordinaria del Comité Técnico para el cierre del Acuerdo de Ralito, Tovar Pupo reconoció los errores del pasado y habló con tono reflexivo sobre el valor del perdón y la necesidad de cerrar de manera digna el proceso de paz con las Autodefensas Campesinas de Colombia.
“Este encuentro hoy tiene muchas sillas vacías. En ellas no están todos los hermanos de esta tierra vallenata y colombiana que murieron en medio de este conflicto civil… por lo que hoy, desde este escenario, pedimos perdón e imploramos desde la humildad de nuestros corazones perdón a todos sus seres amados”, manifestó con voz pausada.
El exjefe paramilitar apeló a la identidad cultural del Cesar para enmarcar su mensaje de reconciliación. Citó versos de la tradicional canción El Pilón —“¿A quién se le canta aquí o a quién se le dan las gracias? ¿A los que vienen de afuera o a los dueños de la casa?”— y evocó el espíritu literario de Gabriel García Márquez al recordar que “lo importante no es hacer la paz, sino estar haciéndola”.
“El espíritu vallenato que nos acompaña a los nacidos en esta amada tierra es un espíritu de paz, de amor, de convivencia y de poesía”, afirmó Tovar Pupo, subrayando su deseo de aportar a la reconstrucción del tejido social.
Reconoció también que las víctimas deben ser el centro de cualquier esfuerzo de reconciliación:“Las víctimas son el centro de cualquier esfuerzo serio por alcanzar una paz verdadera y duradera. Reconocer su dignidad y su derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición debe seguir siendo el principio que oriente todas las acciones del Estado y de quienes como nosotros fuimos actores del conflicto.”
En su intervención, Tovar Pupo lamentó que el proceso de paz con las autodefensas “haya sido olvidado y huido en la memoria colectiva”, pese a haber sido —según sus palabras— “la desmovilización más grande y de mayor alcance en la historia reciente de Colombia, con más de 32.000 hombres y mujeres que decidieron dejar las armas”.
El excomandante insistió en la necesidad de no repetir los errores del pasado: “No podemos condenar a las generaciones futuras a los mismos errores ni permitir que la guerra siga siendo un destino inevitable. La paz debe cerrarse con dignidad y responsabilidad.”
Finalmente, hizo un llamado al Gobierno Nacional para consolidar el cierre del proceso con justicia transicional y acompañamiento institucional: “Quienes un día empuñamos las armas, desde hace veinte años empuñamos la verdad, con la convicción de que la paz se construye con gestos sinceros y con la disposición de todos los sectores de la sociedad.”
El mensaje de Tovar Pupo, cargado de nostalgia, autocrítica y simbolismo regional, se suma a los esfuerzos por avanzar en el cierre del proceso de Ralito y en la construcción de una paz integral que —como él mismo expresó— “una al país en torno a la esperanza desde las regiones”.
La sesión marca un paso relevante para la reconciliación regional y nacional, integrando elementos culturales y testimonios emotivos en su construcción de paz, teniendo como eje el reconocimiento y la reparación de las víctimas.