Valledupar.
Con profundo pesar, en Radio Guatapurí se conoció el fallecimiento de Mary Saurith de Ortega, una de las figuras más representativas y queridas de la cultura vallenata en Valledupar.
Durante décadas, Mary estuvo estrechamente vinculada a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, destacándose especialmente por su participación en el tradicional desfile de piloneras, donde fue jurado en múltiples ocasiones y protagonista del colorido, la música y la esencia folclórica de la región. Su sola presencia evocaba la identidad vallenata, las flores, las trinitarias y las tradiciones dancísticas que caracterizan al departamento del Cesar.
Su sobrino, Laureano Peñaranda Saurith, confirmó que el fallecimiento se produjo en las últimas horas, tras complicaciones de salud asociadas a problemas renales. “Quedamos todos consternados por lo que representaba para la familia. Era una mujer muy alegre, una lideresa, muy leída, una mujer de letras”, expresó.
Peñaranda también resaltó su papel como soporte fundamental en la vida y obra de su esposo, el escritor y abogado Rodolfo Ortega Montero. “Fue un apoyo importantísimo en la estructuración y edición de sus obras. Por eso también hay que reconocerla como una mujer de letras”, señaló.
Además de su aporte al Festival, Mary Saurith se destacó por su compromiso con la cultura local, participando activamente en eventos y promoviendo iniciativas propias. Entre ellas, la realización de un mural representativo de la historia y tradición vallenata, ubicado en cercanías del sector de Río Luna en Valledupar.
“Era una mujer de iniciativa, muy alegre, siempre al frente de las actividades culturales. Su partida representa una gran pérdida para la familia y para la cultura del departamento”, agregó su sobrino.
Mary Saurith provenía de una familia con gran legado en la región. Era hija de Ricardo Saurith Jiménez, reconocido como pionero de la industria metalmecánica en el Cesar, cuyo aporte al desarrollo económico fue destacado en su momento.
Sus honras fúnebres se realizaron este Lunes Santo, a las 3:30 de la tarde en el cementerio del Santo Ecce Homo, al que era profundamente devota. Familiares, amigos y la acompañaron en este último adiós a una mujer que dedicó su vida a preservar y exaltar las tradiciones vallenatas.