En la política del Cesar, cuando no llueve, llovizna, y esta vez el aguacero le cayó de frente a la lista del Frente Amplio. Tras la estrepitosa salida de Luis Fernando Quintero, quien prefirió "bajarse del bus" electoral para montarse en el de la burocracia nacional, su compañera de lista, Lina de Armas, salió a sacudir el tapete en los micrófonos de Radio Guatapurí.
Con la "lengua afilada" y sin pelos para decir las verdades, la candidata 104 a la Cámara no solo confirmó que se siente "manoseada", sino que tildó de "negocio" la jugada política de la familia Quintero.
"Un canje burocrático de pura vergüenza"
Para De Armas, lo ocurrido no fue una sorpresa, sino la crónica de un pacto anunciado. Según la candidata, los Quintero, acostumbrados a las "estructuras y a los votos prestados", no aguantaron el trote del voto de opinión y prefirieron asegurar el bolsillo antes que el bienestar del departamento.
"Pensaron en su comercio individual, en su beneficio individual y materializaron y sellaron el pacto con un alto cargo", disparó De Armas, señalando que estas prácticas son precisamente las que el sector alternativo prometió combatir.
La candidata no ocultó su indignación ante lo que considera una traición a los principios: "Me parece una cosa de mucha vergüenza... se siente uno apenado", confesó, pidiendo incluso excusas a la comunidad por el espectáculo que están dando sus compañeros de coalición.
¿Se desmorona el Frente Amplio?
Ante la pregunta de si se siente utilizada en este juego de ajedrez político, la respuesta de Lina fue un rotundo sí. Sin embargo, advirtió que no la van a ver "arrugándose" frente a las maquinarias.
"Sí, claro, se siente uno manoseado... se siente uno como traicionado. Pero estamos hechos para grandes cosas, para la lucha, para seguir guerreando esto", afirmó con firmeza, asegurando que seguirá en la contienda.
Dardos contra la "contradicción" de Alexandra Pineda
De Armas también aprovechó para cuestionar la coherencia de Alexandra Pineda, cabeza del Pacto Histórico, por abrazar a figuras que representan los mismos clanes que ella critica en sus discursos.
Para Lina, es una "total contradicción" hablar de cambio mientras se camina de la mano con quienes han vivido del sistema por décadas. La candidata cerró su intervención con una frase que ya retumba en las calles de Valledupar: "Es mejor demorarnos en llegar [al poder], pero llegar con dignidad".