Bogotá.
La Corte Suprema de Justicia condenó al exmagistrado y expresidente de esa corporación, José Leonidas Bustos Martínez, a 123 meses y un día de prisión (equivalente a 10 años y 3 meses) por su participación en el escándalo conocido como el 'Cartel de la Toga'. La sentencia de primera instancia, proferida el 20 de febrero de 2026 por la Sala Especial de Primera Instancia con ponencia del magistrado Ariel Augusto Torres Rojas, lo declaró responsable como coautor impropio de los delitos de cohecho propio en concurso homogéneo y sucesivo, en concurso heterogéneo con concierto para delinquir. Fue absuelto del cargo de tráfico de influencias de servidor público. (Ver sentencia completa aquí)
Según la acusación inicial, Bustos se concertó con otros magistrados, exmagistrados y abogados para abordar aforados con procesos de única instancia en la Corte Suprema, ofreciendo beneficios procesales ilegales —como archivos, preclusiones, dilaciones o impedimento de capturas— a cambio de millonarios sobornos. Los hechos clave involucran a los exsenadores Musa Besaile Fayad y Álvaro Antonio Ashton Giraldo, quienes pagaron sumas millonarias (2.000 y 1.200 millones de pesos, respectivamente) para influir en indagaciones por parapolítica radicadas en el despacho de Gustavo Malo Fernández. La sentencia detalla que Bustos recibió al menos 200 millones de pesos en efectivo de Luis Gustavo Moreno Rivera y un reloj Cartier como parte de la repartición de dádivas.
La condena incluye inhabilitación para ejercer derechos y funciones públicas por el mismo término, una multa de 133.738.170 pesos y orden de captura inmediata, con solicitud de circular roja a Interpol, ya que Bustos reside en Canadá desde 2019 y se encuentra prófugo. No se le concedieron beneficios como prisión domiciliaria o condicional.
La decisión ha generado diversas reacciones en el país. Medios y analistas judiciales la califican como un paso importante contra la corrupción en la Rama Judicial, aunque algunos sectores critican que la pena sea "insuficiente" o "laxa" para el daño causado a la institución, considerando su rol como expresidente de la Corte en 2015 y de la Sala Penal en 2012-2013. Organizaciones de abogados y líderes políticos han resaltado el impacto negativo persistente en la confianza pública hacia la justicia.