Riohacha.
Durante casi una década operó sin sobresaltos desde una casa en Riohacha. Hasta que una denuncia ciudadana, presentada en 2023, terminó por destapar lo que las autoridades describen como una de las redes de trata de personas más extensas que se han desarticulado en Colombia en los últimos años. El hombre conocido como alias "León" fue capturado por investigadores de la Dijín, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, señalado como el principal articulador de una estructura dedicada a la explotación sexual de mujeres en vulnerabilidad, entre ellas menores de edad.
El modelo criminal, según la investigación, funcionaba con una frialdad casi empresarial: las víctimas eran promocionadas en catálogos digitales alojados en páginas de servicios para adultos y compartidos por aplicaciones de mensajería, para luego ser trasladadas a hoteles y hostales en al menos doce departamentos, entre ellos Cesar, Bolívar, Antioquia, Valle del Cauca y Norte de Santander. Allí, de acuerdo con la Policía, se les exigía entregar la mitad de sus ganancias y se les restringía la movilidad, sometidas a controles que buscaban anular cualquier intento de huida.
El coronel Ferney Martín Romero, subdirector de Investigación Criminal e Interpol, explicó que las pesquisas permitieron establecer un sistema de vigilancia permanente sobre las víctimas, y que en algunas de las actividades ilícitas habrían participado también integrantes del entorno familiar del capturado. A la gravedad del caso se suma que el procesado registraría antecedentes judiciales por presuntos vínculos con grupos armados organizados, un dato que la Fiscalía tiene en la mira dentro del proceso.
Alias "León" fue presentado ante un juez de control de garantías, que le imputó los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual y concierto para delinquir. No aceptó los cargos, pero el juez legalizó la captura y ordenó su reclusión en un centro carcelario mientras avanza el juicio. Las autoridades insisten en que la investigación sigue abierta, con la meta de identificar a otros posibles integrantes de la red y confirmar si el número real de víctimas supera las 150 mujeres ya documentadas.