Por Juan Abuchaibe
El pasado 8 de marzo, el departamento del Cesar definió su representación en la Cámara de Representantes para el periodo 2026-2030: Alfredo Ape Cuello (Partido Conservador), Carlos Gumer de la Peña (Partido de la U), Alexandra Pineda (Pacto Histórico) y Mello Castro (Partido Liberal). Cuatro curules, cuatro lógicas partidistas distintas, y una sola pregunta que determinará el futuro de la región: ¿Podrán estas cuatro cámaras trabajar de manera unida por agendas pragmáticas y progresistas para el desarrollo del Cesar?
La respuesta no está en la aritmética electoral, sino en la voluntad política de superar el sectarismo que ha condenado al departamento a la irrelevancia legislativa. Pero antes de imaginar escenarios de unidad, debemos entender con crudeza analítica qué pasó el 8 de marzo y qué nos dice cada resultado sobre el alma política de nuestra región.
La cámara conservadora: Una victoria histórica con sabor agridulce
Alfredo Ape Cuello logró mantener la tradición conservadora en el Cesar con una votación histórica: 94.666 votos (20,40% de la votación total), consolidándose como el candidato más votado del departamento, al parecer si estaba pegao y uno de los congresistas con mayor permanencia en la representación del Cesar, al llegar por cuarta vez a la Cámara.
Sin embargo, su triunfo esconde una derrota intrínseca que pocos han querido ver: el Partido Conservador no logró la segunda curul pese al desgaste, trabajo e inversión destinados a conseguir dos escaños. La maquinaria partidista movilizó recursos, estructuras y capital político considerable, pero el resultado fue una sola curul cuando se soñaba con dos.
Aquí surge una reflexión que debe hacerse con respeto y honestidad analítica, porque involucra a un actor político con trayectoria y arraigo en el Cesar: Libardo Cruz, actual representante a la Cámara por el Partido Conservador y exalcalde de Gamarra. En estas elecciones, Cruz obtuvo apenas 13.201 votos que para la complejidad que describo fue bastante , quedando en tercer lugar dentro de la lista conservadora y sin contribuir significativamente a que el partido pudiera mantener la segunda curul.
Es público y notorio que a Libardo le montaron competencia al interior del partido una jugada bastante incómoda, aparte de eso amigos, socios y casi familia que son con Gumer de la Peña en el Congreso, una cercanía que construyó durante años de trabajo conjunto en el sur del Cesar. Sin embargo, en mayo de 2025, el empresario y excongresista Fernando De la Peña confirmó que en 2026 el candidato de ‘Los chanceros’ sería su sobrino Carlos Gumer lo que significaría la disputa de votos de afecto como la familia Calderón, entre otras, en Pailitas, gamarra y Aguachica etc.
Esta ruptura de alianzas tradicionales, combinada con la competencia interna por la segunda curul conservadora donde también compitieron Kaleb Villalobos (27.505 votos) y Jeimer Suárez—, generó una dispersión del voto conservador que benefició a otras candidaturas. El Cesar sigue siendo conservador en su corazón electoral y realmente APE un líder innegablemente exitoso, el partido obtuvo 146.376 votos en total (31,52%), pero esa identidad no se traduce en representación proporcional cuando la disciplina partidista falla, en otras palabras, no salió la segunda.
La cámara de la U: Los empresarios del chance consolidan poder
Carlos Gumer de la Peña llega al Congreso de la mano de empresarios del chance, un dato que no sorprende a quienes conocemos la dinámica política del Cesar. La familia De la Peña, liderada por Carlos y su hermano Fernando De la Peña quien fue representante a la Cámara por el Cesar en el periodo 2014-2018, ha sido señalada en reiteradas ocasiones por su vínculo con el negocio de las apuestas en el departamento, En esta ocasión con ayuda de la casa de gobierno a través el apoyo de POPO barros líder del partido de la U actual diputado y aunque Hubo mucho chisme de mala dirección hoy con los resultados se denota diferente evaluación .
De la Peña obtuvo 71.045 votos(15,31% de la votación), mientras que el Partido de la U logró 96.622 votos en total (20,81%), consolidándose como la segunda fuerza política del departamento. La U no es un partido con ideología definida; es una plataforma de confluencia de intereses que oscila entre el gobierno de turno y la oposición oportunista.
El interrogante aquí es de ética política: ¿Podrá De la Peña separar los intereses de quienes financiaron su campaña de las necesidades de una población que sufre desempleo, sequía y abandono estatal? ¿Tendrá residencia en la capital del Cesar o vivirá en Bucaramanga? La historia del Partido de la U no es alentadora en este sentido, pero la presión ciudadana y la competencia con otras tres curules podrían solo podrían moderar sus inclinaciones clientelares.
La cámara del Pacto: Voto de lealtad y construcción de alianzas
Alexandra Pineda obtuvo su curul por el Pacto Histórico con 91.377 votos (19,69% de la votación), y aquí hay que ser justos: su victoria no fue solo producto de la ola petrista. El Cesar ha apoyado irrestrictamente al presidente Gustavo Petro desde 2022, y esa lealtad se tradujo en votos para la lista del Pacto.
Pero Pineda fue más que una beneficiaria pasiva: supo articular el apoyo del ‘chichismo’ esa corriente política que nació en Valledupar con el excongresista ‘Chichí’ Quintero y que hoy lideran sus hijos Carlos Felipe y Luis Fernando Quintero con la estructura tradicional de alcaldes y exalcaldes que vieron en ella una opción viable para mantenerse vigentes en el escenario nacional.
Según reportes de prensa, el chichismo, aunque no tuvo candidato propio tras la negativa del aval a Carlos Felipe Quintero por el Partido Liberal, fue clave para el fortalecimiento de la lista del Pacto Histórico, que logró una curul. Luis Fernando Quintero y su equipo aportaron territorio, conocimiento de la calle y capacidad de convocatoria en sectores donde el petrismo puro no llegaba.
Esto plantea un riesgo para el Cesar: ¿Le debe el presidente más afecto a la región que le entregó votos masivos, o tomará esos votos como garantizados y los ignorará en la distribución de recursos? Pineda tiene la responsabilidad de cobrar esa deuda política y convertir la lealtad cesarense en obras concretas, no en promesas de campaña que se evaporan en el aire del altiplano.
La cámara liberal: El gran ganador de la noche
Contra todo pronóstico, Mello Castro sacó su curul con los liberales en un departamento donde el Partido Liberal había perdido terreno en las últimas décadas. Obtuvo 58.171 votos (12,54% de la votación), mientras que el partido logró 74.532 votos en total (16,05%).
Su victoria no fue producto del azar ni de la simple inercia partidista: fue el resultado de una campaña trabajada, una estrategia de alianzas bien calculada y una capacidad real de conectar con el electorado. Sí, recibió ayuda de la Casa de Gobierno eso es público y no hay que ocultarlo, pero Mello supo algo que otros candidatos no entendieron: la ayuda gubernamental es insuficiente si no se sabe canalizar.
En lugar de depender exclusivamente de la maquinaria estatal, eligió sus aliados con precisión quirúrgica, articulando sectores liberales históricos, liderazgos comunales y organizaciones sociales que le dieron autonomía relativa y legitimidad propia. Su triunfo es, sin duda, la sorpresa electoral más sólida del Cesar.
Esto lo convierte en el actor potencialmente más articulador de la delegación cesarense. Tiene la flexibilidad que le da su independencia relativa, pero también la experiencia de haber construido consensos en un escenario adverso. Si las cuatro cámaras del Cesar logran coordinarse, Mello Castro debería ser el puente natural entre las lógicas partidistas distintas.
El espejo nacional: Lo que el Cesar anticipa del Congreso 2026-2030
Lo que ocurre en el Cesar no es un fenómeno aislado: es un microcosmos de la realidad que enfrentará el Congreso de la República en el periodo 2026-2030. Como analista político con experiencia en la dinámica legislativa colombiana, los números proyectados para el próximo Congreso pintan un escenario de alta fragmentación y polarización extrema.
El mapa de fuerzas en el Congreso 2026-2030 aun en movimiento :
El Pacto Histórico y el Centro Democrático se consolidan como las dos fuerzas mayoritarias, representando los polos opuestos:izquierda progresista/gobierno vs. derecha uribista/oposición dura. Ninguno alcanza mayoría absoluta por sí solo (Senado 103 curules, Cámara 188 aprox.), pero juntos superan con creces los umbrales para bloquear o impulsar reformas constitucionales y agendas radicales.
Partido Conservador (33), Partido de la U (24), Cambio Radical (22) y Liberal (40) suman en conjunto alrededor de 119-120 curules (sin contar verdes ni minorías/especiales). Si logran una coalición seria, pragmática y programática centrada en institucionalidad, economía de mercado, seguridad y gradualismo social, podrían conformar una mayoría relativa o incluso absoluta en varios escenarios, contrapesando tanto al petrismo como al uribismo más duro.
La unidad no es un lujo: es una necesidad estratégica.
Sin ella, el Congreso quedará secuestrado por la polarización, con reformas extremas o bloqueos permanentes. Conservadores, liberales, la U y Cambio Radical tienen la llave para evitar que Colombia caiga en un péndulo destructivo entre dos extremos sin propuestas viables de mediano plazo.
Es hora de priorizar el país sobre los egos y las marcas partidistas. Una gran coalición de centro-democrática es la única vía realista para gobernabilidad estable y reformas sensatas en el cierre de esta década.
El Cesar, con sus cuatro cámaras divididas entre estas mismas fuerzas, es un laboratorio en miniatura de este desafío nacional. Si aquí no logramos la coordinación, ¿cómo esperarla en el Congreso?
La agenda que debe unir a las cuatro cámaras
Más allá de las diferencias partidistas, el Cesar enfrenta desafíos estructurales que requieren acción coordinada:
Conclusión: La hora de la unidad o la irrelevancia
Las cuatro cámaras del Cesar tienen una oportunidad histórica: demostrar que la política puede trascender el sectarismo partidista para trabajar por el bien común. O pueden reproducir el viejo patrón de la política cesarense: cuatro curules que tiran cada una para su lado, mientras el departamento sigue rezagado en indicadores de desarrollo.
La ciudadanía cesarense debe exigirles rendición de cuentas permanente, no complacencia gubernamental. El voto del 8 de marzo fue un mensaje claro: los electores quieren resultados, no discursos. Si estas cuatro cámaras logran articular una agenda común una bancada del Cesar que supere las divisiones partidistas, el departamento podría finalmente tener la representación que merece en el Congreso de la República.
Y si lo logran aquí, en el Cesar, estarán demostrando que es posible construir una alternativa de centro que evite el péndulo destructivo entre extremos. Serán un ejemplo para el país, no solo una excepción regional.
El tiempo dirá si estas cuatro cámaras serán recordadas como las que unieron al Cesar y le dieron una lección de gobernabilidad a Colombia, o como las que perpetuaron su fragmentación. La apuesta está en sus manos.