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Política

La República de Colombia no nació con Petro

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Redacción general
Sunday, May 10, 2026 2:58 PM
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Mucho antes de que el actual presidente naciera, ya Colombia había transitado más de 150 años de vida republicana; entonces, no puede ser sino producto del exacerbado fanatismo político que crea mitos e ídolos con pies de barro, para escuchar expresiones verdaderamente alucinantes; una de ellas que repiten quienes, aun contra su propio conocimiento de la verdad y los irrefutables hechos, es el estribillo que Petro ha sido el mejor presidente de Colombia… y "por primera vez en Colombia se hace..." El tiempo no se detuvo desde 1830 para esperar que Petro fuera presidente y reiniciar de nuevo con su posesión.

Solo a iletrados pueden deslumbrar con esa narrativa, como si antes de Petro no hubiera existido nación, territorio, población, ni instituciones que le dieran vida y desarrollo al Estado. Traer la ejecutoria gubernamental de dos ilustres colombianos del siglo pasado, bastan para derrumbar el idilio petrista. Por el contrario, antes que la historia dé su veredicto sobre el presente cuatrienio, ya Petro es catalogado como un déspota, absolutista, depredador de instituciones, que desaprovechó la oportunidad de oro que le brindó el momento para imprimir los cambios que prometió y Colombia necesitaba.

Los inéditos escándalos y degradación de su conducta personal, los desaciertos administrativos, pésima gestión fiscal, una desbordada corrupción, que tanto criticó y prometió combatir, el mal manejo de las relaciones internacionales con países de ideología contraria, han maltrecho la dignidad presidencial, y por supuesto, el buen nombre de nuestra nación.

Nadie que conozca la historia se atrevería a ignorar el nombre de ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO (1934-1938;1942-1945) reconocido demócrata y reformador, que adoptó como eslogan gubernamental “La revolución en marcha” y marcó un hito con profundas reformas liberales que se tradujeron en realizaciones y transformaciones de verdaderos alcances sociales para la modernización del Estado: La función social de la propiedad, la reforma agraria, reforma tributaria, reforma educativa y el fortalecimiento de los derechos laborales y sindicales, todo ello se logró mediante una reforma constitucional y la presentación al Congreso de un paquete de proyectos de ley, para cuya aprobación López Pumarejo hizo despliegue de tacto político. No fue necesaria la conformación de grupos urbanos violentos ni de ninguna primera línea que incendiara las ciudades.

López Pumarejo debió renunciar cundo habían transcurrido tres años de su segundo mandato. Una fuerte oposición conservadora y escándalos de corrupción, en los que se mencionaban algunos de sus familiares, lo obligaron a tomar esa decisión. No se atornilló al poder, no protegió a los autores de los hechos ilegales o indelicados de sus funcionarios, tenía vergüenza, tenía dignidad, responsabilidad y renunció. Se realza de este segundo periodo, la reforma laboral y el reconocimiento de la ciudadanía a la mujer.

Otro presidente, al cual no llega a igualar el actual mandatario, fue CARLOS LLERAS RESTREPO (1966-1970) abogado, estadista visionario y curtido conocedor de la hacienda pública. En efecto, la tecnificación y modernización del Estado, impulsada por Lleras Restrepo, derivó en un establecimiento más organizado. La reestructuración de la administración pública, suprimiendo, fusionando y creando nuevas entidades (ICBF, INDERENA, FNA, CONPES, COLDEPORTES, COLCIENCIAS, PROEXPO, ANUC, ICFES) no para ampliar la burocracia, sino para llenar vacíos administrativos que impedían atender y solucionar con más eficacia problemas nacionales y de la ciudadanía; reestructura el DNP como una herramienta técnica de apoyo a la planeación y organización de políticas públicas e inversión del Estado; con una polémica reforma agraria, bajo la dirección del INCORA, se da el paso que permitiera resolver los conflictos rurales; se reguló la inversión extranjera y el manejo de divisas; con una reforma tributaria se creó el impuesto conocido como retefuente. No en vano el gobierno de Lleras Restrepo se denominó Transformación Nacional, dejando instituciones que hoy siguen prestando el valor funcional para el que fueron creadas.

Además de los anteriores referentes, debo citar tres nombres de reconocidos colombianos que, a pesar de no haber llegado a la Presidencia de la República, pero sí estuvieron muy cerca, su pensamiento político influyó en la vida institucional de manera positiva, ya hubiese sido desde el Congreso de la República, ministerios o cargos diplomáticos desempeñados por ellos. Me refiero a JORGE ELIÉCER GAITÁN, LUIS CARLOS GALÁN y ÁLVARO GÓMEZ HURTADO, a ellos la historia les ha reconocido su aporte en los momentos más álgidos del país; tampoco puede equiparase con la gestión como ministro y vicepresidente del ayer fallecido GERMAN VARGAS LLERAS, quien tuvo la visión y capacidad de ejecución suficiente para construir más de 100 mil viviendas, y la mejoría de vías e infraestructura nacional, por solo mencionar parte de su gestión.

El paso de Petro por la alcaldía de Bogotá y su gestión presidencial, no le alcanzan para igualar a ninguno de ellos, ni en capacidad, preparación, ni gestión. En el Parlamento, Petro es recordado por sus acuciosos debates a la parapolítica y la corrupción, pero sin ninguna producción legislativa personal. De su periodo como Alcalde Mayor de Bogotá, se registra la construcción de 600 aulas para la primera infancia, por la compra de un lote de vehículos recolectores de basura ya usados, el servicio de aseo que pasó a manos del Distrito convirtiéndose en un caos, y otro lío por la compra de motocicletas eléctricas, las controversias que casó con exalcaldes por la construcción del metro, además de la novela por su destitución y reintegro, pero ninguna obra de relevancia.

Ahora, el balance en su condición de Presidente, está más lleno de sombras que de luces. La expectativa de cambio que generó en el transcurso de la campaña y recién posesionado, con el pasar de los meses se fue transformando en frustración para gran parte de sus votantes y ciudadanía en general, frustración que crece más  en la medida que se conocen y confirman varios hechos que de entrada, ya descalifican su elección: versión de su propio hermano ratifica la estrategia que se llamó “el Pacto de la Picota”, con aportes en dinero y votación por parte de los delincuentes de toda pelambre, detenidos; la Fiscalía General de la Nación, esta semana que termina, imputó cargos al gerente de la campaña Petro Presidente, por violación de los topes de gasto permitidos, solo esto amerita le destitución del cargo pero la institución encargada de investigar al presidente, en nuestro país, no funciona; la confesión de Nicolás Petro sobre la entrada de dinero a la campaña, proveniente de personajes oscuros de la delincuencia nacional, de lo cual, según su versión, tuvo conocimiento el presidente, quien no lo negó, paro si justifico con la famosa frase “yo no lo crié”; los audios de Benedetti y Laura Sarabia hablando de 15 mil millones y otros daticos; el sorpresivo suicidio del Coronel Óscar Dávila Torres quien trabajaba en el equipo de seguridad del palacio presidencial, involucrado en las interceptaciones a la niñera de Laura Sarabia y un largo listado de hechos censurables, repudiables y vergonzosos que, eso sí, jamás habíamos registrado los colombianos y que hubieran teniendo como protagonista al primer mandatario.

Lo que en materia de bienestar social ha alcanzado para grupos focalizados de la nación (campesinos, tercera edad, fuerzas armadas, trabajadores, estudiantes) se ve opacado por la gigantesca corrupción que prometió acabar, repitiendo y sobrepasando la de gobiernos anteriores; la desacertada gestión administrativa; los nombramientos de funcionarios de alto rango sin el lleno de requisitos; la desmedida e irresponsable contratación de OPS, para aparentar aumento del empleo pero con claros fines electoreros; la trascendencia de los oscuros episodios íntimos denunciados por sus propios empleados; usar un lenguaje vulgar y ofensivo para dirigirse a sus adversarios; acudir en evidente y avanzado estado de alicoramiento en sus ya famosos faraónicos y enredadas alocuciones; usar un espacio tan serio, donde se debate la problemática del país y sus posibles soluciones, como son los consejos de ministros, para referirse a su peripecias sexuales y a inadecuadas conexiones de órganos y partes del cuerpo para reforzar su etérea argumentación galáctica; creyéndose en los aposentos del Vaticano, pretendió disertar en materia teológica sobre la sexualidad de Jesucristo. Criticar esos tristes episodios no es mojigatería, solo que un Presidente debe desempeñarse de tal forma, con decoro y decencia, que sea un ejemplo para la nación que representa y no para una parte de ella; Definitivamente el café que toma el presidente no está certificado por la federación del ramo.

Ni hablar de la Paz Total, su fracaso es estruendoso y reconocido por el mismo presidente. La promesa de hacer la paz con el ELN en tres meses, o renunciar si no lo lograba, es motivo de constante reproche, así como la promesa de no convocar una asamblea constituyente, pero que también olvidó y la ha convertido en instrumento de “chantaje político” y estrategia de presión a las demás ramas del poder público, con los que ha tenido permanente enfrentamiento porque aquellos no ceden a sus pretensiones o las decisiones son contrarias a sus expectativas.

El galardón de déspota, absolutista y devastador de instituciones se lo ha ganado Petro a puro pulso. Para denotar estos rasgos, debemos retornar a los consejos de ministros televisados, a sus intervenciones en la plaza pública o recintos cerrados y una pasadita por las redes sociales que son su instrumento preferido para “informar”.  Es famoso el regaño en vivo al ministro de la igualdad, Carlos Rosero cuando le increpó: “Nadie que sea negro me dice que hay que excluir un actor porno”; otro evento similar ocurre con un alto oficial en Cali, en un encuentro con el gremio minero, Petro interrumpe su discurso para decirle a un general: “Usted me tiene que escuchar ¿me entiende?, porque yo soy su comandante”; en septiembre de 2025, en La Dorada, Caldas, el turno del regaño en público, le correspondió al comandante de Policía; en reciente consejo de ministros por el accidente del avión C-130 de la fuerza aérea, en Puerto Leguizamo, el pasado 23 de marzo que dejó 70 víctimas, Petro controvierte al general Carlos Silva; comandante de la fuerza aeroespacial, cuando este afirmó que el avión no era chatarra y todavía gozaba de vida útil.

No. Petro no clasifica para el podio de honor de mejor presidente de la república, es más, si se afana un poquito, podría estar compitiendo con varios por el lugar del peor en los últimos lustros.

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