Valledupar.
Un crimen pasional de extrema brutalidad conmociona a la capital del Cesar. La patrullera Vanesa de León Pertuz, de 25 años, fue asesinada a puñaladas por su compañero sentimental, identificado como Giovani Mauricio Durán Quintero, un dragoneante del Instituto Penitenciario y Carcelario (INPEC) de 28 años.
Los hechos, ocurridos en la mañana del sábado 29 de noviembre en una vivienda del barrio Primero de Mayo, escalaron tras una violenta discusión. Según las primeras investigaciones de la Policía Metropolitana de Valledupar, la pareja, que llevaba ocho años de relación y tiene un hijo de cinco, habría iniciado una pelea por motivos pasionales. La discusión se tornó mortal cuando Durán Quintero, en un ataque de furia, atacó a la uniformada con un arma cortopunzante en la terraza de la casa, causándole la muerte en el acto.
Según la investigación preliminar, Durán Quintero habría llamado unas 50 veces al celular de la víctima alrededor de las 9:30 a.m.; al no recibir respuesta, la increpó al llegar al hogar y desató un ataque letal. Le propinó al menos doce puñaladas, dirigidas a zonas vitales —abdomen, tórax, clavículas, espalda—, provocando una hemorragia que causó su muerte en el lugar, sin que ella tuviera posibilidad efectiva de defenderse.
Tras el homicidio, el presunto femicida intentó quitarse la vida. Según testimonios de vecinos y las autoridades, Durán Quintero se autoinfligió heridas con un cuchillo y posteriormente se lanzó desde un tercer piso. Fue trasladado con vida a la Clínica Santa Isabel, donde permanece bajo custodia policial mientras recibe atención médica.
El Juzgado 102 Penal Ambulante con Funciones de Garantías ya legalizó la captura del funcionario del INPEC. El proceso judicial avanza y se espera que en un plazo máximo de cinco días se realicen las diligencias de imputación de cargos y la solicitud de una medida de aseguramiento en su contra.
Información recogida en el lugar revela un contexto de violencia intrafamiliar recurrente. Fuentes cercanas al caso indican que la patrullera Vanesa de León, quien se desempeñaba en la Estación de Policía de Chimichagua y se encontraba de descanso, ya no deseaba continuar la relación debido a las constantes discusiones y conflictos con su pareja.
Este crimen, que deja en orfandad a un menor de edad, reaviva la alarma sobre la violencia de género y los crímenes pasionales al interior de las relaciones sentimentales, incluso entre miembros de la fuerza pública. La comunidad de Valledupar y la institución policial lamentan profundamente la pérdida de la agente.