Bogotá.
Colombia enfrenta un preocupante brote de fiebre amarilla, una enfermedad viral hemorrágica aguda transmitida por mosquitos infectados, que ha generado una emergencia de salud pública en varias regiones del país. Según el Ministerio de Salud y Protección Social, entre 2024 y abril de 2025 se han registrado 70 casos confirmados, con 42 fallecidos, lo que refleja una letalidad promedio del 47%.
El epicentro del brote se encuentra en el departamento del Tolima, pero otros departamentos, incluido el Cesar, están en alerta debido al riesgo de propagación. El presidente Gustavo Petro contempla declarar la emergencia económica para tomar medidas contra la expansión de la enfermedad.
¿Qué es la fiebre amarilla?
La fiebre amarilla es una enfermedad prevenible mediante vacunación, pero su alta letalidad (hasta el 50% en casos graves) la convierte en una amenaza significativa para la salud pública. En Colombia, el virus circula principalmente en áreas selváticas, donde mosquitos de los géneros Haemagogus y Sabethes transmiten la enfermedad desde primates no humanos a humanos. Sin embargo, el riesgo de urbanización aumenta cuando el mosquito Aedes aegypti actúa como vector en zonas pobladas.
El brote actual, que comenzó a intensificarse en 2024, ha sorprendido a las autoridades debido a su presencia en regiones no endémicas, como Tolima, donde se han reportado el 74% de los casos (51 de 70). Otros departamentos afectados incluyen Putumayo, Caquetá, Meta, Caldas y Huila. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), el 32% de los casos corresponden a personas mayores de 60 años, un grupo que no estaba siendo vacunado regularmente hasta enero de 2025, lo que ha contribuido a la gravedad del brote.
En 2024, se notificaron 23 casos con una letalidad del 56.5%, mientras que en 2025, hasta el 29 de marzo, se confirmaron 47 casos con 29 muertes (42.5%). Esta situación ha llevado al gobierno a declarar una emergencia de salud pública en los municipios afectados y a emitir directrices urgentes para contener la propagación.
Medidas del ministerio de Salud
El ministerio de Salud, en coordinación con el Instituto Nacional de Salud (INS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las autoridades locales, ha implementado un plan integral para contrarrestar el brote, detallado en la Circular 012 del 5 de abril de 2025, que actualiza las directrices previas (Circular 018 de 2024 y Circular 005 de 2025). Las principales medidas incluyen:
Vacunación masiva: La vacunación es la medida preventiva más efectiva, ya que una sola dosis confiere inmunidad de por vida. Desde 2024, se han aplicado más de 100,000 dosis a nivel nacional, incluyendo 7,493 a mayores de 60 años, un grupo recientemente incluido en las campañas
Cerco epidemiológico: En Tolima, se activó un Puesto de Mando Unificado (PMU) para coordinar acciones en 11 municipios, con énfasis en Cunday, Prado, Purificación y Villarrica. Equipos especializados, incluyendo médicos, entomólogos y enfermeras, trabajan en terreno para monitorear y contener el brote.
Vigilancia epidemiológica y diagnóstica: La OPS y el INS han fortalecido la vigilancia comunitaria en cuatro municipios, incluyendo la detección de casos en humanos y primates no humanos, un sistema novedoso en Colombia.
Control de Vectores: Se promueven campañas para eliminar criaderos de mosquitos, como recipientes con agua estancada, y se fomenta el uso de repelentes, mosquiteros y ropa de manga larga
Comunicación de riesgo y educación: El ministerio ha intensificado campañas educativas para informar a la población sobre la importancia de la vacunación y las medidas preventivas. En regiones como Huila, se realizan diálogos con comunidades renuentes a la vacunación. Se enfatiza que los síntomas iniciales (fiebre, dolor de cabeza, náuseas) pueden confundirse con otras enfermedades, por lo que se urge consultar al médico ante cualquier sospecha.
Declaratoria de Emergencia: A través de la Circular 012, se declaró una emergencia de salud pública en municipios con casos confirmados en los últimos seis meses, departamentos con múltiples municipios afectados y regiones con alta movilidad de personas hacia zonas endémicas. Esta medida permite agilizar recursos y coordinar acciones entre el gobierno nacional, departamental y local, especialmente de cara a la Semana Santa, cuando aumenta el turismo a zonas de riesgo.
Situación en el departamento del Cesar
El departamento del Cesar, ubicado en la Región Caribe de Colombia, está considerado como una zona de alto riesgo para la fiebre amarilla. Según el ministerio de Salud, el 100% de los municipios de Cesar son clasificados como áreas de riesgo debido a su ubicación geográfica, condiciones ambientales y presencia de mosquitos transmisores. Esta clasificación se basa en la Circular 012 de 2025, que incluye a Cesar junto con otros departamentos como Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Chocó, Guainía, Guaviare, Huila, La Guajira, Meta, Putumayo, Tolima, Vaupés y Vichada.
Aunque no se han reportado casos específicos en Cesar en los boletines recientes del INS, su inclusión en la lista de alto riesgo responde a factores como su cercanía a áreas selváticas, la presencia del vector Aedes aegypti (también transmisor del dengue) y la movilidad de personas hacia departamentos afectados, como Tolima. La gobernación del Cesar, siguiendo las directrices nacionales, ha intensificado las jornadas de vacunación y las campañas de prevención, especialmente en municipios con mayor exposición a zonas rurales, como Valledupar, Aguachica y La Jagua de Ibirico.
Recomendaciones para la población
El ministerio de Salud y instan a la población a adoptar las siguientes medidas:
Vacunarse: La vacuna es gratuita y está disponible en centros de salud. Es obligatoria para menores de 18 años y altamente recomendada para mayores de 60 años y viajeros a zonas de riesgo.
Protegerse de picaduras: Usar repelente, ropa de manga larga y mosquiteros, especialmente en áreas rurales o selváticas.
Consultar al médico: Ante síntomas como fiebre, dolor de cabeza, náuseas o ictericia, buscar atención inmediata.
Evitar criaderos de mosquitos: Eliminar agua estancada en recipientes, llantas o tanques.