Bogotá.
Colombia vive horas de alta tensión. La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció el viernes 12 de diciembre un paro armado de 72 horas que comenzará a las 6:00 a. m. del domingo 14 de diciembre y se extenderá hasta la misma hora del 17. La advertencia fue dada a conocer a través de un comunicado difundido en redes sociales por la estructura armada, en el que instan a los ciudadanos a abstenerse de circular por carreteras y ríos navegables ante el riesgo de enfrentamientos con la fuerza pública y su propio accionar guerrillero.
El ELN justifica esta medida en una supuesta protesta contra lo que denomina “intervención imperialista” de Estados Unidos y un supuesto “plan neocolonial” que, según su discurso, amenaza la soberanía del país. En el comunicado, el grupo también advierte que actuará contra quienes considere “saboteadores” durante el paro armado, aunque asegura que “respetará a los civiles y sus bienes”.
Las prohibiciones del ELN a los colombianos
El paro armado implica la prohibición de tránsito por carreteras y ríos navegables, cierre forzado de comercios y posibles agresiones contra quienes desobedezcan. El ELN "advierte" a los civiles que eviten desplazamientos para no "mezclarse" con la Fuerza Pública y sufrir "accidentes", una velada amenaza que pone en riesgo la vida de millones de colombianos inocentes. Este anuncio ha generado pánico en regiones vulnerables, donde históricamente estos paros han dejado comunidades aisladas, economías paralizadas y víctimas de extorsiones y violencia.
El Ministerio de Defensa colombiano ha calificado el paro armado como un acto de “constreñimiento criminal” y ha anunciado medidas de despliegue militar para proteger a la ciudadanía y garantizar la seguridad en carreteras y zonas vulnerables.
El desafío del ELN, otra evidencia del fracaso de la Paz Total
La decisión del ELN de declarar un paro armado de alcance nacional representa un golpe al discurso de “Paz Total” impulsado por el actual gobierno, que prometió reducir la violencia armada en Colombia mediante negociaciones y acuerdos con grupos ilegales. A pesar de meses de diálogos y llamados al cese de hostilidades, el surgimiento reiterado de acciones como este paro armado evidencia la incapacidad del Estado para enfrentar con contundencia a grupos armados ilegales y garantizar la seguridad de la población civil.
Este nuevo paro armado evidencia el rotundo fracaso de la política de "Paz Total" del gobierno de Gustavo Petro, que ha sido excesivamente condescendiente con el ELN, permitiendo que esta guerrilla se fortalezca en lugar de someterla. Los diálogos estancados –tras el vencimiento del cese al fuego en agosto de 2024 sin reactivación– han sido un regalo para los terroristas, que ahora responden con más violencia y desafío al Estado. ¿Cuántas amenazas más tolerará este gobierno antes de actuar con firmeza contra quienes secuestran, extorsionan y matan?
La sombra de la controversia también recae sobre el senador y candidato presidencial Iván Cepeda, figura clave en los procesos de negociación con el ELN. Su participación en mesas de diálogo que, hasta el momento, no han producido resultados concretos, levantan serias dudas sobre su imparcialidad y su capacidad para defender los intereses del país. Esas conversaciones, promovidas por sectores de izquierda, no llegaron a ningún acuerdo concreto y solo sirvieron para legitimar a un grupo armado ilegal, permitiendo que hoy amenacen al país entero.