Inicio

>

Política

El modelo Barranquilla: pocos entienden y casi nadie copia

Por Ismael González Castro

Por
Andres Molina
Sunday, November 30, 2025 3:44 PM
Comparte la noticia en

Barranquilla se ha convertido en la anomalía fiscal de Colombia. Mientras la mayoría de las capitales intenta justificar por qué recauda menos y ejecuta poco, el Distrito rompe récords incluso en años que el país entero define como difíciles. Hoy el Impuesto de Industria y Comercio supera el billón de pesos, un aumento del 45% respecto al año anterior. El Predial creció 27%. En cualquier otro lugar estos datos serían vistos como un milagro. En Barranquilla son la consecuencia de un sistema administrativo que funciona y de una ciudadanía que ve sus impuestos convertidos en obras reales, no en promesas vacías.

A esto lo llaman el Modelo Barranquilla, aunque debería llamarse la Excepción Barranquilla. Si es tan exitoso, ¿por qué otras ciudades no lo replican?. La respuesta es tan simple que incomoda. Requiere tres pilares que la mayoría de mandatarios no están dispuestos o no pueden sostener, confianza cívica, ingeniería fiscal inteligente y continuidad administrativa real. Donde falte uno, el modelo colapsa.

El primer pilar es la confianza cívica. En Barranquilla el contribuyente sabe exactamente dónde están sus impuestos. No porque lo adivine, sino porque los ve. Puerto Mocho es un ejemplo. El tren turístico de Las Flores, otro. Parques, vías, colegios y centros comunitarios completan la lista. El ciudadano paga, ve la obra y entiende el ciclo, recaudo, inversión, bienestar, más recaudo. En la mayoría de las ciudades ese ciclo se rompe desde el inicio. El dinero se pierde en la burocracia y el ciudadano nunca ve nada. El resultado, evasión, frustración y cero confianzas.

El segundo pilar que sostiene la anomalía fiscal de Barranquilla es la ingeniería técnica de los descuentos. El Distrito no se sienta a esperar que la gente pague. Diseña estímulos que empujan al contribuyente en la dirección correcta. Ofreció descuentos del 95% en intereses y sanciones para quienes estaban en mora. La respuesta fue inmediata, 22.883 contribuyentes se pusieron al día en un solo mes. Mientras tanto, en ciudades que usan el mismo mecanismo el resultado es distinto, no entienden o no quieren aplicarlo y siguen persiguiendo cartera con estrategias del siglo pasado.

Además, Barranquilla protege su liquidez con incentivos al pronto pago. 10% de descuento, luego 5%, lo que garantiza ingresos frescos a principios de año y crecimientos del 18% en el primer trimestre de 2025. Esto no es magia. Es administración pública moderna.

El tercer pilar es el que más molesta a la política tradicional, la continuidad administrativa. Barranquilla funciona porque durante más de una década no ha destruido lo que ya estaba funcionando. Tres administraciones alineadas han mantenido equipos técnicos, han ejecutado proyectos por fases y han respetado una hoja de ruta estable. Cualquier ciudad que quiera imitar el modelo debe aceptar esta verdad, sin continuidad no hay confianza y sin confianza no hay recaudo. Valledupar, por ejemplo, solo podrá aspirar a replicar lo logrado en Barranquilla si la administración de Ernesto Orozco consolida un proyecto de largo plazo. Si se rompe el ciclo, si cada gobierno llega a borrar lo anterior, nada cuajará.

Sin embargo, incluso la anomalía barranquillera tiene advertencias técnicas que otras ciudades deberían observar. Barranquilla Cómo Vamos ha señalado que la dependencia fuerte del Predial y del ICA es un riesgo futuro. Sin diversificación de ingresos, el endeudamiento podría aumentar y la estabilidad del modelo podría resentirse. Este éxito no es infinito. Requiere ajustes permanentes.

En conclusión, Barranquilla no recauda más porque sus ciudadanos sean más ricos o más obedientes. Recauda más porque su administración ha logrado algo que en Colombia parece extraordinario, convertir impuestos en resultados visibles, sostener una ingeniería fiscal seria y persistir en un proyecto político que respeta la continuidad. Replicar el modelo es posible, pero solo para quienes estén dispuestos a gobernar con técnica, visión y la humildad de entender que la confianza ciudadana se construye, no se decreta. Los demás seguirán mirando desde lejos cómo Barranquilla hace lo que ellos solo prometen. Y en Valledupar, ¿cómo vamos?.

X: @IsmaGonzaC

Por
Andres Molina
Andres Molina
1249
visitas