El "efecto cobra" describe una política pública que, en lugar de resolver un problema, crea incentivos para agravarlo. La expresión proviene de la conocida historia de la India británica, donde se pagaba una recompensa por cada cobra muerta. La medida terminó estimulando la cría de cobras para cobrar el incentivo y, cuando el programa fue cancelado, las serpientes fueron liberadas, empeorando la situación.
Algo similar puede argumentarse respecto a la estrategia de Paz Total. El propósito era disminuir la violencia mediante negociaciones, beneficios y el nombramiento de gestores de paz pertenecientes a organizaciones armadas ilegales. Sin embargo, el resultado ha sido exactamente lo contrario a lo esperado. Mientras avanzaban los diálogos, el ELN, las disidencias de las FARC y otras estructuras criminales fortalecieron su presencia territorial en regiones como el Catatumbo, el Cauca y el Pacífico, consolidando corredores estratégicos para el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, según diversos análisis e informes.
Los cultivos de coca también alcanzaron niveles históricos. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) reportó que en 2023 Colombia llegó a 253.000 hectáreas sembradas, un aumento del 10% frente a 2022, y una producción potencial de 2.664 toneladas de cocaína, un 53% más que el año anterior, cifras récord desde que se inició el monitoreo en 2001 (UNODC, 2024). Este incremento se concentró en los departamentos de Cauca y Nariño, bastiones de disidencias de las FARC, y se explica no solo por más hectáreas, sino por mayor rendimiento: campos más jóvenes, de 2 a 4 años, mayor densidad de plantas y uso intensivo de agroquímicos (UNODC, 2024).
Diversos medios internacionales han descrito la dimensión del fenómeno. The Economist analizó cómo Colombia se consolidó como proveedor de cerca del 70% de la cocaína mundial, con organizaciones cada vez más sofisticadas y una economía ilegal en expansión (The Economist, 2024). La bonanza es tal que, según estimaciones de Bloomberg Economics, la industria generó 18.200 millones de dólares en 2022, y un estudio de la Universidad EAFIT calcula que en 2024 las exportaciones ilícitas de cocaína alcanzaron los 16.500 millones de dólares, superando por primera vez al petróleo, que generó 15.000 millones, y representando el 4,4% del PIB colombiano (Hernández, 2023; Mejía et al., 2025). Ni en la era de Pablo Escobar, Colombia exportó tanta cocaína.
El debate no es si la paz debe buscarse; ese es un mandato constitucional. La discusión es si el diseño de los incentivos fue el adecuado. Cuando los grupos armados perciben que conservar las armas les otorga capacidad de negociación, beneficios o reconocimiento político, el riesgo es que la violencia deje de ser un costo y se convierta en un activo.
La historia enseña que las buenas intenciones no garantizan buenos resultados. Cuando una política premia, directa o indirectamente, aquello que pretende eliminar, aparece el efecto cobra: el problema no desaparece, sino que encuentra nuevas razones para crecer.
* Msc. Dirección de Proyectos miembro SCI.
Referencias
Hernández, F. (2023, 1 de noviembre). Cocaine may be about to overtake oil to become Colombia’s main export. Bloomberg Economics. https://www.bloomberg.com
Mejía, D., Rico, D., & Universidad EAFIT. (2025). Valor de la economía de la cocaína en Colombia: estimación del volumen en puerta 2024. Universidad EAFIT, Centro de Estudios en Seguridad.
The Economist. (2024, 14 de noviembre). Colombia’s cocaine production is surging. The Economist. https://www.economist.com/the-americas/2024/11/14/colombias-cocaine-production-is-surging
United Nations Office on Drugs and Crime. (2024). Colombia - Monitoreo de territorios con presencia de cultivos de coca 2023. UNODC-SIMCI. https://www.unodc.org/documents/crop-monitoring/Colombia/Colombia_Coca_Survey_2023.pdf
United Nations Office on Drugs and Crime. (2024). World Drug Report 2024. UNODC.