Valledupar.
Un líder indígena del resguardo Kankuamo rompió el miedo y, con la identidad protegida, destapó ante Radio Guatapurí un sistema de coerción que podría explicar gran parte de los resultados extraordinarios obtenidos por Iván Cepeda en la zona rural de Valledupar durante la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. Mientras las cifras oficiales mostraban que Cepeda arrasó en corregimientos como Atanquez, Chemesquemena y Guatapurí, el testimonio revela presiones directas sobre votantes, traslados irregulares de personas y manipulación de tarjetones por parte de jurados.
La voz que rompió el silencio dentro del resguardo Kankuamo
El líder, miembro de la comunidad Kankuamo, denunció que figuras como José "el Mono" Ariza —vinculado a la organización Kancuama— habrían traído indígenas Kogi de la Sierra Nevada hasta Valledupar en vehículos de Migración Colombia, en un momento en que la Registraduría no laboraba. El denunciante señaló que el hijo de Mono Ariza trabaja en esa entidad, lo que genera sospechas de injerencia indebida. “Eso no nos parece correcto”, afirmó, mientras las autoridades permanecen en silencio.
En los corregimientos de La Mina y Chemesquemena, según el testimonio, otras líderes como Yolanda Arias y Pascuala habrían convocado reuniones comunales donde obligaban a trabajadores del resguardo, profesores y empleados públicos a entregar “10 votos” para Cepeda o perder sus puestos. Además de los sufragios, les exigían dinero para comprar comida y merienda destinada a los votantes. “Uno tiene que estar callado, morir callado”, relató el líder, quien decidió hablar públicamente por la gravedad de lo que presenció.
“Nos quitan la cédula y los mismos jurados marcan el tarjetón”
Lo más grave ocurrió el día de las elecciones. En Chemesquemena y Guatapurí, los propios jurados de las mesas de votación retiraban la cédula a los electores y marcaban directamente el tarjetón a favor de Cepeda, impidiendo el voto secreto y libre. “Es una corrupción verraca y como no tienen control, ellos son los que mandan”, denunció el líder. Las autoridades locales y nacionales, según su relato, no ejercen supervisión efectiva en estos territorios.
Estos hechos coinciden con los resultados reportados por Radio Guatapurí y medios como El Pilón: en Chemesquemén, Cepeda alcanzó el 95 % de los votos (257 de 270); en Guatapurí, el 92,6 % (528 de 570). En Atanquez, la diferencia a su favor fue de 626 votos sobre Abelardo de la Espriella. Números que, en condiciones de competencia democrática normal, resultan difíciles de explicar sin un mecanismo de presión sistemática.
La hipótesis incómoda: ¿Coerción detrás de los 4.357 votos de ventaja rural?
La denuncia plantea una hipótesis que las autoridades no pueden ignorar: gran parte de la diferencia de 4.357 votos que inclinó la balanza rural de Valledupar hacia Iván Cepeda —donde solo Atanquez, Mariangola y Aguas Blancas aportaron cerca del 30 % de su votación rural— no responde exclusivamente al respaldo libre de las comunidades indígenas, sino a un entramado de intimidación orquestado por directivos del resguardo. “Estamos mamados de todas las cosas que pasan en el resguardo y están calladas”, expresó el líder con crudeza.
#PRIMICIA | Vehículos de Migración Colombia estarían transportando indígenas para reclamar cédulas antes de elecciones
— 360 Radio (@360RadioCo) June 19, 2026
Dos videos compartidos por una fuente a 360 Radio confirmarían una presunta estrategia de uso de recursos públicos, presunto constreñimiento al elector e… pic.twitter.com/20RKv3jb7e
Radio Guatapurí hace un llamado directo a la Registraduría Nacional, la Misión de Observación Electoral (MOE) y las autoridades competentes para que investiguen de inmediato estos puestos de votación en los corregimientos rurales de Valledupar. El derecho al voto secreto debe garantizarse sin excusas. La democracia en los territorios indígenas del Cesar no puede construirse sobre el miedo ni la manipulación de conciencias. El silencio se rompió en Radio Guatapurí; ahora corresponde a las instituciones actuar con la misma valentía.