Hay cosecha de nombramientos. Gobierno nuevo, muchas vacantes y al Cesar parece estarle yendo bien. Cesarenses, o personas estrechamente vinculadas al departamento, han llegado a cargos estratégicos en diferentes ministerios y entidades de orden nacional.
Directora de FONTUR, Director de la Agencia de Desarrollo Rural, del ICA, de la UPRA, del Servicio Geológico, de la ESAP, Embajadora en USA, Viceministra de Justicia, Ministro de Agricultura (por lo menos relacionado) y de pronto faltan datos de otros municipios….
Nos imaginamos que las llamadas, almuerzos y felicitaciones han llovido por doquier pero también las recomendaciones, solicitudes de puestos, de contratos y el acuérdate de mí que yo te ayudé. Vendrán homenajes, parrandas y más almuerzos. No faltaran las condecoraciones, las declaratorias de hijos ilustres y los diplomas de honor.
Pero la pregunta de fondo es otra: ¿puede esta cosecha de nombramientos traducirse en más desarrollo económico y social para el Cesar?
La pregunta cobra aún más fuerza al mirar hacia atrás. El Profesor Adolfo Meisel mostró que durante buena parte del siglo XX la Región Caribe estuvo subrepresentada en los gabinetes nacionales, especialmente en las posiciones de mayor poder. La evidencia de las últimas décadas permite preguntar cuánto ha cambiado ese patrón.

Nota: ministros (azul oscuro): participación de personas originarias de la Región Caribe en el gabinete inicial. Votos: proporción de los votos del candidato ganador provenientes de los ocho departamentos del Caribe. elaboración propia con base en Presidencia de la República (DAPRE) y Registraduría Nacional.
La Gráfica 1 muestra que la subrepresentación ha persistido en buena parte de las últimas décadas. Aunque la Región Caribe concentra cerca del 22% de la población nacional y genera alrededor del 14,9% del PIB, su participación en los gabinetes recientes ha sido generalmente inferior a esos referentes. En gobiernos como Santos II, Duque y Petro, el peso electoral del Caribe superó ampliamente su representación ministerial. Desde Uribe II no se observaba una participación de ministros caribeños superior a su peso poblacional. El nuevo gobierno rompe con fuerza esa tendencia: 33,3% de sus ministros provienen de la región, la participación más alta de toda la serie analizada.
La pregunta, entonces, es si esta mayor presencia en el Gobierno Nacional puede tener efectos reales sobre el territorio. La literatura de economía política sugiere que sí: los territorios vinculados a presidentes, ministros y altos funcionarios pueden recibir más inversión, transferencias e infraestructura. Pero recibir más recursos no es necesariamente generar más desarrollo. La oportunidad será realmente valiosa si esa mayor representación se traduce en capacidades productivas, mejores instituciones, inversión privada y soluciones a problemas estructurales del Cesar. Si hay complementariedad con lo local y regional y si se incluye la opinión de la sociedad civil y el sector privado.
El departamento tiene problemas serios y potencialidades grandes. El 44% de su población está por debajo de la línea de pobreza (el 7 departamento más pobre del país), pero del otro lado tiene grandes potencialidades de desarrollo agroindustrial y turístico, opciones de exportación a Venezuela, Valledupar se ha convertido en una ciudad prestadora de servicios y hay opciones de encontrar cobre y gas.
El reto ahora es convertir esos nombramientos en soluciones concretas para el Cesar que coadyuven a solucionar los problemas y potencialidades planteadas.
En el frente agropecuario hay una coincidencia especialmente favorable. El Servicio Geológico Colombiano puede contribuir a conocer mejor y aprovechar de manera sostenible las aguas subterráneas del departamento, un recurso clave para ampliar el riego, mejorar la productividad y atender zonas con dificultades de abastecimiento. La UPRA puede apoyar el ordenamiento productivo del territorio y actualizar la identificación de las zonas con mayor potencial para distintos cultivos. La Agencia de Desarrollo Rural puede fortalecer y ampliar los proyectos productivos que ya vienen desarrollándose en el departamento, y tuvieron un impulso importante en el gobierno anterior, mientras que el ICA puede ayudar a resolver cuellos de botella en movilización, certificación sanitaria y preparación de agricultores y ganaderos para acceder a nuevos mercados. A ello se suma el Ministerio de Agricultura, desde donde estos esfuerzos podrían articularse en una estrategia más amplia de diversificación productiva y desarrollo rural.
En turismo, FONTUR puede ayudar a convertir el potencial de Valledupar y del Cesar, música, cultura, naturaleza, eventos y aviturismo, en proyectos concretos de promoción, infraestructura e inversión. El departamento tiene activos importantes, pero también barreras conocidas: conectividad aérea limitada, esfuerzos dispersos y falta de una estrategia departamental suficientemente articulada. Desde la Embajada en Estados Unidos también existe una oportunidad para promover al Cesar, acercar inversión, fortalecer vínculos empresariales y abrir puertas a nuevos mercados y alianzas.
En otros frentes, el Viceministerio de Justicia puede contribuir a problemas que afectan directamente la calidad de vida, como la situación carcelaria y la seguridad asociada a las extorsiones. Este aspecto de las llamadas extorsivas originadas en los centros carcelarios debe parar. Lo mismo que definir la situación de la antigua cárcel de Valledupar que se prometió trasladar o eliminar.
La ESAP tiene una tarea fundamental: fortalecer las capacidades de alcaldías y de sus funcionarios para formular, estructurar, ejecutar y evaluar proyectos. Muchas oportunidades se pierden no solo por falta de recursos, sino por debilidades en planeación y gestión. De poco sirve conseguir más recursos si el territorio no tiene capacidad para convertirlos en buenos proyectos y ejecutarlos bien. Inclusive este aspecto se relaciona directamente con decisiones de mala asignación de recursos y hasta con problemas de corrupción. La falta de capacidad gerencial, la ausencia de unidades estructuradoras de proyectos y de seguimiento a los mismos son causa directa en la malversación de fondos públicos. En el Cesar no hay una cultura de formulación, estructuración y ejecución de proyectos y mucho menos de seguimiento. Ni prefactibilidad, ni planeación, ni evaluación. La ausencia de estas capacidades cuesta muchísimo dinero. Le pedimos a la ESAP coadyuvar a encontrar una solución a dichas carencias.
Para cerrar, desde CESORE queremos desearles el mayor de los éxitos a todos los vallenatos, cesarenses y caribeños que hoy ocupan posiciones de responsabilidad en el Gobierno Nacional. A María Isabel Campo, Carlos Eduardo Campo, Orlando Dangond, Amat Zuluaga, Nerio Alvis, María Consuelo Araújo, Alberto Esmeral y Ana Margarita Araújo y a sus colaboradores vallenatos y cesarenses nuestro saludo. Queda el interrogante de cómo va a colaborar la bancada parlamentaria del Cesar y que capacidades de coordinación y respuesta van a tener la Gobernación y las Alcaldías en esta coyuntura.
Ojalá que este “momentum” se convierta en una oportunidad para trabajar de manera coordinada, atraer capacidades y recursos, impulsar buenos proyectos y dejar resultados duraderos no solo para el Cesar, sino también para la Región Caribe. El desafío es que una mayor presencia de la región en el poder nacional se traduzca en más desarrollo económico y social para nuestros territorios.
En un par de años los cesarenses podrán tener su respuesta: ¿pudo esta cosecha de nombramientos traducirse en más desarrollo económico y social para el Cesar? Amanecerá y veremos.
Autores: Fernando Herrera Araújo - Director. Jorge Guerra España – Investigador