Valledupar.
Ante las diferentes situaciones que han venido afectando a la comunidad vallenata con relación a las irregularidades en servicios públicos, el amontonamiento de basuras en la calle y el no empoderamiento de su territorio, en la Tribuna del Cesar de Radio Guatapurí se abrieron los micrófonos para escuchar a la comunidad vallenata, en esta ocasión, sobre un tema relevante en la vida cotidiana: la falta de conciencia ciudadana.
Durante el espacio “Al Ruedo”, los oyentes coincidieron en que, más allá de las constantes críticas a la ausencia del Estado, también es necesario hacer una profunda autocrítica como sociedad. Señalaron comportamientos recurrentes como irrespetar las normas de tránsito, colgarse ilegalmente de los servicios públicos y actuar sin consideración por el bienestar común.
Melkis Kammerer fue uno de las primeras en intervenir, cuestionando fuertemente a las autoridades locales: “Aquí no hay conciencia. El Consejo Municipal de Valledupar no tiene conciencia al entregarle facultades al alcalde para que contratara una empresa privada que manejara el tránsito. La ley es clara y establece límites, pero aquí se están sobrepasando. No hay conciencia ni en el Consejo, ni en el alcalde, ni en las empresas de servicio público”, expresó, dejando ver su inconformidad frente a decisiones institucionales.
Por su parte, Mario Gutiérrez hizo un llamado a la responsabilidad individual de los ciudadanos, destacando que muchas de las problemáticas se originan en el comportamiento cotidiano: “Nosotros los ciudadanos que vivimos en esta ciudad tan bonita tenemos que poner de nuestra parte. No podemos estar siempre quejándonos, la basura hay que sacarla el día que es para que el carro recolector pueda hacer su trabajo. A veces la gente espera que pase el carro para salir corriendo y luego se quejan, pero la verdad es que también es falta de organización de nosotros mismos”, señaló.
En la misma línea, Lesmi Centeno insistió en la necesidad de fortalecer el sentido de pertenencia. “Estamos viendo una falta de sentido común y de amor propio por nuestra ciudad, por nuestro entorno y por nuestras comunidades. Yo invito tanto a la ciudadanía como a la administración a que se impulsen estrategias para que aprendamos a amar y respetar a Valledupar, porque solo así vamos a lograr cambios reales en nuestra convivencia”, manifestó.
Las denuncias sobre comportamientos durante eventos masivos también salieron a relucir. Rafael Aarón relató situaciones preocupantes: “Durante el Festival Vallenato se veía la gente dañando avisos, destruyendo lo que encontraba en las avenidas y hasta lanzando piedras. Eso no puede seguir pasando porque todo eso lo terminamos pagando nosotros mismos. Hace falta mucha conciencia, eso empieza desde la casa, desde la educación que se le da a los hijos”, afirmó.
Otro de los temas recurrentes fue el irrespeto a las normas de tránsito. Hernán Rangel expresó su preocupación por el riesgo en las vías. “Es increíble ver cómo la mayoría de motociclistas se vuelan los semáforos y hasta el parrillero les dice que sigan porque van de afán. Eso pone en peligro la vida de todos, incluso de niños que llevan en las motos. ¿Dónde está la conciencia de esas personas?”, cuestionó.
La convivencia en los barrios también fue motivo de queja. Ana Mendoza denunció la falta de responsabilidad con las mascotas. “Hay personas que sacan sus perros a hacer sus necesidades en los frentes de otras casas y no recogen. Eso genera enfermedades, porque las moscas van de ahí a los alimentos. Es un tema de salud pública y necesitamos más conciencia, incluso la intervención de las autoridades para que esto se controle”, advirtió.
En materia de seguridad, Judy Martínez expresó su preocupación por la falta de respuesta institucional. “Todos los días hay atracos y las alarmas que tenemos en el sector no sirven porque no les hacen mantenimiento. Necesitamos apoyo porque la situación se está saliendo de las manos y la comunidad está cansada de vivir con miedo”, indicó.
Asimismo, Carlos Canoa llamó la atención sobre el ruido excesivo de motocicletas en la ciudad. “No hay quien regule esas motos que parecen aviones por el ruido. Eso afecta la salud auditiva de todos y nadie hace nada. Se supone que deben exigir certificados y controles, pero no se ve acción por parte de las autoridades”, afirmó.
Pese a las múltiples críticas y denuncias, varios oyentes coincidieron en que el cambio comienza desde cada ciudadano, haciendo un llamado a la reflexión diaria sobre las acciones individuales y su impacto en la comunidad.