Mientras Colombia celebraba una reducción histórica en su índice de pobreza multidimensional —que bajó del 11,5% al 9,9% en el último año—, el departamento del Cesar caminaba en sentido contrario. Así lo revela el informe de Resultados de Pobreza Multidimensional 2025, publicado este mes por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, con base en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida.
El Cesar registró un aumento de 1,4 puntos porcentuales en su Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), al pasar del 13,4% en 2024 al 14,8% en 2025. Este retroceso ubica al departamento entre los once territorios del país donde la pobreza multidimensional creció, frente a veintidós que lograron reducirla.
A diferencia de la pobreza monetaria —que mide únicamente los ingresos de los hogares—, la Pobreza Multidimensional evalúa simultáneamente cinco grandes dimensiones de la vida: condiciones educativas, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud, y condiciones de la vivienda y los servicios públicos. Para ello, el DANE utiliza un índice compuesto por 15 indicadores con distintas ponderaciones.
Un hogar se considera pobre multidimensionalmente cuando acumula privaciones que equivalen a al menos el 33,3% del peso total de esos indicadores. Si en ese hogar, por ejemplo, ningún adulto terminó la primaria, un menor no asiste al colegio y no tienen acceso a agua potable, las privaciones ponderadas superan ese umbral y todos sus miembros quedan contados como pobres multidimensionales.
El deterioro del Cesar contrasta incluso con el comportamiento de su propia región. La Región Caribe —que comprende Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre, Magdalena y La Guajira— reportó una reducción de 0,6 puntos porcentuales en la incidencia de pobreza multidimensional, al bajar de 18,5% a 17,9% entre 2024 y 2025.
Dentro de ese conjunto, el Cesar se convirtió en uno de los departamentos que jalonó hacia arriba el indicador regional, impidiendo una caída más pronunciada.
El informe del DANE permite identificar, a través de mapas y tablas detalladas por departamento y región, cuáles son las privaciones más críticas que enfrentan los hogares cesarenses. Este es el panorama indicador por indicador:
El Cesar se ubica en el rango del 8,1% al 10% de hogares con esta privación, según los mapas departamentales del informe. Esto lo coloca por encima del promedio nacional (6,4%) y es uno de los indicadores que más pesa en la dimensión educativa.
Este indicador —que mide si el promedio de años de escolaridad de los adultos del hogar es menor a 9 años— registra en el Cesar valores en el rango del 40,1% al 50%, cifra que supera ampliamente el promedio nacional de 36,8%. Para la Región Caribe en su conjunto, el dato es 42,2%.
El porcentaje de hogares del Cesar con menores en edad escolar que no asisten a una institución educativa se sitúa en el rango del 1,6% al 3%, acorde con el promedio regional de 2,6%. Si bien no es el indicador más alarmante, sigue representando una brecha en el acceso efectivo a la educación.
El Cesar enfrenta una situación preocupante en este indicador: el porcentaje de hogares con menores que están en un grado escolar inferior al que corresponde para su edad se encuentra en el rango del 25,1% al 30%. La Región Caribe reportó 25,7% en este ítem, cifra que encabeza todas las regiones del país en rezago.
Este es uno de los indicadores que más deterioro mostró en la Región Central del país, pero en el Cesar —perteneciente a la Región Caribe— el porcentaje de hogares con trabajo infantil se sitúa en el rango del 1,1% al 1,5%, levemente por encima del promedio nacional (1,2%). Aunque el porcentaje puede parecer pequeño, representa miles de niños y niñas que trabajan en lugar de estudiar.
El DANE define esta privación como la situación en que algún miembro del hogar ha estado buscando empleo por más de 12 meses sin encontrarlo. En el Cesar, este indicador se encuentra en un rango estimado del 10,1% al 12%, cercano al promedio de la Región Caribe (10,4%), que fue la región con la mayor reducción estadísticamente significativa del país en este ítem (-1,8 puntos porcentuales).
El Cesar presenta una de las tasas más altas del país en este indicador. El porcentaje de hogares con trabajo informal se ubica en el rango mayor al 85%, en línea con el dato de la Región Caribe (83,2%). Solo la Región Orinoquía-Amazonía (85,5%) supera este nivel a escala regional. El promedio nacional es del 70%.
En el Cesar, el porcentaje de hogares cuyos miembros no cuentan con ningún tipo de afiliación al sistema de salud se sitúa en el rango del 5,1% al 9%, según los mapas del informe. La Región Caribe registró 3,8% en este indicador, lo que sugiere que el Cesar podría ubicarse en la parte más alta de ese rango dentro del conjunto regional.
Este indicador mide si algún miembro del hogar necesitó atención médica pero no pudo acceder a ella. En el Cesar, el valor estimado se ubica en el rango del 0,6% al 1%, según los mapas departamentales, por debajo del promedio nacional (2,8%). Sin embargo, cada punto porcentual representa miles de personas sin atención oportuna.
Este es uno de los indicadores más críticos para el Cesar. El porcentaje de hogares sin acceso a agua potable se estima en el rango del 10,1% al 20%, claramente superior al promedio nacional de 8,3%. La Región Caribe registró 12,8% en este indicador, uno de los más elevados del país.
El Cesar enfrenta un déficit importante en saneamiento básico. El porcentaje de hogares con inadecuada eliminación de excretas se encuentra en el rango del 10,1% al 20% según los mapas del informe, superando el promedio nacional de 9,2%. La Región Caribe reportó 20% en este indicador, el más alto de todas las regiones.
El porcentaje de hogares del Cesar donde más de tres personas comparten un mismo cuarto para dormir se ubica en el rango del 8,1% al 12%, notablemente superior al promedio nacional de 5,4%. La Región Caribe registró 10,2% en este ítem, con una reducción de 1,8 puntos porcentuales estadísticamente significativa en el último año.
Una brecha de género que también preocupa
El informe del DANE también revela que en el Cesar la pobreza multidimensional afecta de manera diferenciada a los hogares según el sexo de quien ejerce la jefatura. Los hogares con jefa mujer registraron una incidencia de 14,4%, frente al 15,2% de los hogares con jefe hombre. La brecha es de 0,8 puntos porcentuales, una diferencia menor a la que se observa en departamentos como Magdalena (6,7 p.p.) o Bolívar (4,0 p.p.), pero que igualmente evidencia desigualdades estructurales.
A nivel nacional, los resultados de 2025 son históricos. Colombia redujo su pobreza multidimensional en 1,6 puntos porcentuales, equivalente a 793.000 personas que salieron de esta condición en un solo año. Las zonas rurales avanzaron de 24,3% a 22,4%, y las cabeceras urbanas bajaron de 7,8% a 6,3%.
La región que más avanzó fue Bogotá D.C., con una reducción de 3,2 puntos porcentuales. Le siguieron Orinoquía-Amazonía y la Región Pacífica, con caídas de 2,1 puntos cada una.
En contraste, la Región Caribe tuvo la reducción más modesta del país: apenas 0,6 puntos porcentuales, sin significancia estadística. Dentro de ella, el Cesar fue uno de los departamentos que retrocedió.
¿Qué sigue para el Cesar?
Los datos del DANE son una radiografía que interpela a las autoridades departamentales y municipales. El aumento de la pobreza multidimensional en el Cesar no es un número abstracto: es la historia de familias que no tienen agua limpia para tomar, de jóvenes que trabajan cuando deberían estudiar, de adultos sin contrato ni seguridad social, de enfermos que no pueden llegar a un médico.
El informe estará disponible en el sitio web del DANE (www.dane.gov.co) con los microdatos y metodologías completas para que investigadores, periodistas, funcionarios y ciudadanos puedan profundizar en el análisis.