Querido Niño Dios:
En las postrimerías de este 2025 de mañanas frescas por la ventolera de los alisios y haciendo un balance de lo vivido, decidí escribirte esta carta desde la desazón, pero con la esperanza en que el nuevo año reciba la atención que merezco por quienes me habitan y me administran. Las siguientes son mis peticiones para el año 2026:
- Te pido por favor que la administración municipal (léase el gobierno del señor Ernesto Orozco y su Secretaría de Obras) entienda que no puedo continuar con este paisaje lunar en el que están convertidas mis calles, es difícil encontrar una calle en buen estado, entre los huecos, zanjas y grietas la conducción se convierte en un ejercicio de equilibristas, amén del aumento del riesgo de accidentes que ello implica y que se ve en las estadísticas. A esto se le suma el estado de los andenes, reventados como crispetas, son trampas que provocan tropezones y caídas para los transeúntes, recuerde alcalde que la mayoría de mis calles tienen entre 40 y 30 años de haber sido pavimentadas. Hay que admitir que el mal estado de la malla vial no es elitista, mis calles están mal desde el estrato 1 al 6.
- Por favor Niño Dios haz que el gobierno municipal o tal vez el departamental, se acuerde que el centro de una ciudad no sólo es el corazón comercial y bancario sino punto de referencia para la identidad de sus habitantes, necesito de manera urgente una intervención, no quiero seguir con los manjoles rebosados por cualquier llovizna, mis visitantes tienen que estar esquivando los charcos fétidos al entrar a los establecimientos y quienes los atienden soportarlos todo el tiempo. Sus calles y andenes dan la impresión de una ciudad abandonada, sin dolientes. Necesito una recuperación efectiva del espacio público y el soterramiento del cableado eléctrico, de telefonía y acceso a internet, esto disminuiría los riesgos de incendios y accidentes, además limpiaría el paisaje laberíntico del cableado que me afea y genera en las personas una sensación de inseguridad lo que hace que pierda visitantes porque se van a los centros comerciales.
- En este mismo orden de ideas tengo que recordarle alcalde que después del último gran aguacero del invierno pasado me dejó con cables sueltos por todos los barrios, aún la gente se encuentra con cables colgando de árboles, tirados por el suelo e incluso adornando tapias y techos, me urge que recojan todo ese basurero. A propósito de basurero, aún tengo que soportar que me decoren los bulevares con escombros, sanitarios, llantas y toda clase de elementos que muchos de mis habitantes en una actitud insolidaria y mezquina tira. Es hora de mano dura con estos “ciudadanos”.
- No puedo perder la oportunidad de agregar que me preocupa la muerte de los árboles que tanto me benefician, se que hay muchos árboles enfermos, pero también me inquieta que árboles que aparentemente están sanos, en el lapso de unos días aparecen secos, muertos, luego de pocas semanas en donde estaban los árboles hay cemento y vehículos estacionados. los árboles no mueren de forma súbita es un proceso lento. Detrás de esto hay otros intereses y parece que no hay quien vigile este arboricidio.
- No puedo soslayar el tema de la seguridad y la movilidad, los datos que presenta la policía y el gobierno de turno con disminución en el delito no se compadecen con el sentir de mis habitantes, es inaceptable que alguien resulte herido o muerto en un atraco, cada víctima es un golpe en el sentir ciudadano; es necesario una voluntad política con cambio en las estrategias para que esto no siga ocurriendo, que reconozcan que las medidas tomadas no han dado buenos resultados y esto incluye la protección a las mujeres, su atención ante alertas de violencia. Las medidas en cuanto a la movilidad son tímidas, el caos continúa.
- Se que ya te estoy abrumando con tantas peticiones, pero, lamentablemente estoy mal, me explotan para intereses personales, mis habitantes se quejan y no son atendidos como se merecen, permite querido Niño Dios que el gobierno de Ernesto Orozco y sus funcionarios comprendan que los ciudadanos tienen derecho a exigir vivir mejor, no deben molestarse por ello, no deben alegar que las críticas que se le hacen a la administración se deben a motivos políticos, recuérdale querido Niño que deben rendirnos cuentas de su trabajo, ellos trabajan para nosotros, para la mayoría, para el bien común, que comprendan que los empréstitos y vigencias futuras deben utilizarse para necesidades reales de la mayoría, no para intereses particulares.
Para terminar te pido querido Niño que el nuevo año llegue con esperanzas reales de un mejor vivir para todos y todas.