Valledupar.
La mañana de este miércoles, en el marco de la conmemoración del Día de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de los reclusos, en la Cárcel Judicial de Valledupar se llevó a cabo una eucaristía como acción de gracias y recogimiento con la población carcelaria, los funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, y demás personal administrativo del lugar.
Debido a esto, la directora de la Judicial, Yesenia Salazar, se refirió al número de reclusos que en la actualidad se encuentran al interior, y el resultado demuestra que el problema del hacinamiento sigue vigente, pues como ya se ha dicho antes, mientras unos salen hacia mayores niveles como la Penitenciaría de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, la Fuerza Pública captura diariamente a todo tipo de delincuentes.
“El parte al día de hoy son 685 PPL (Personal privado de la libertad), son personas que estos días, en medio de todo, porque estar privado de la libertad no es una situación fácil, pero en medio de las circunstancias afortunadamente estamos allí como establecimiento como institución haciendo todo lo posible para que la resocialización sea posible para todos ellos”, dijo.
Esto no solo representa un reto para las entidades que tienen que ver con la vigilancia, alimentación, resocialización y bienestar de quienes están privados de la libertad, también para ellos es una temporada, sea cual sea, considerablemente incómoda, debido al poco espacio que queda en una infraestructura que fue construida hace más de 50 años para albergar a 256 reclusos.
“Hay sobrepoblación en el lugar, decir lo contrario naturalmente sería querer tapar el sol con un dedo y no es nuestra apuesta, tenemos hacinamiento, pero con trabajo social, con la Pastoral, con los funcionarios, hacemos lo humanamente posible para minimizar los temas del hacinamiento”, explicó.
En el año 2022, la Procuraduría advertía que los niveles de sobrepoblación en las cárceles de Colombia hacían necesario poner en marcha estrategias urgentes para frenar las consecuencias de esa circunstancia, principalmente en lo que tiene que ver con las condiciones indignas en las que viven, comen, duermen y hacen sus necesidades los privados de la libertad.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, de los traslados ocasionales de reclusos, desde un penal hacia otro, el hacinamiento persiste. Este problema, finalmente, representa una serie de fenómenos que podrían ser otra de las peores consecuencias: la inseguridad y la corrupción al interior de las cárceles.
Debido al alto número de reclusos y al pequeño grupo de guardianes del Inpec, en las cárceles se arraiga el problema de la extorsión desde adentro hacia el comercio en todos los sectores de la región. Del mismo modo, la sobrepoblación hace más fácil esconder armas, meter drogas, dinero y otros elementos y ni qué decir de los intentos de fuga.
En octubre de 2024 se presentó uno de estos intentos, denunciado por la propia exdirectora de la Judicial, Enilda Vásquez Oñate, quien en un recorrido de rutina se tropezó con Jaime Bolaño Suárez, recluso que había llegado al penal el 2 de octubre, entre los detenidos trasladados de la Permanente Central de Policía, sindicado por porte ilegal de armas y hurto, otro centro de reclusión que con frecuencia es escenario de altos niveles de hacinamiento.