Valledupar.
Aldair Andrés Mendoza Ortiz, comerciante y prestamista de 31 años, murió en la noche del miércoles en la Clínica Pediátrica Simón Bolívar de Valledupar, tres días después de que un delincuente le disparara a quemarropa en el tórax para arrebatarle una cadena de oro. El crimen ocurrió el lunes festivo 23 de marzo, cuando la víctima bajaba de su vehículo y se disponía a entrar a su residencia en la calle 57 del barrio Don Carmelo. El momento fue captado por cámaras de seguridad del sector, que registraron cómo Mendoza Ortiz quedó tirado en la calle mientras sus familiares, desesperados, corrían a socorrerlo.
Con un impacto de bala en el tórax, el hombre ingresó en estado crítico a la UCI de la clínica, donde los médicos lucharon sin éxito durante tres días para salvar su vida. La gravedad de la herida no dio margen: la muerte fue consecuencia directa del disparo recibido a manos de los atracadores, quienes huyeron tras el ataque.
El coronel Germán Gómez Aranguren, comandante de la Policía Metropolitana de Valledupar, confirmó que gracias a los testimonios de testigos se obtuvieron las características de los atracadores.
En declaraciones a Radio Guatapurí, el oficial señaló que varias personas ya han sido individualizadas y que las autoridades verifican activamente si tienen vinculación directa con el homicidio.
Este crimen vuelve a encender las alarmas sobre la inseguridad que azota los barrios residenciales de Valledupar, donde los delincuentes actúan sin escrúpulos a plena luz del día, incluso frente a los hogares de sus víctimas. La muerte de Aldair Mendoza Ortiz no puede quedar impune: las cámaras hablan, los testigos también, y ahora la justicia tiene la obligación de responder.