Desde Radio Guatapurí, comprendemos la lucha del pueblo arhuaco por preservar su autonomía y fortalecer su gobierno propio. La negativa del Ministerio del Interior a certificar a Zarwawiko Torres como cabildo gobernador del resguardo indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Cesar, ha generado una profunda frustración en una parte significativa de esta comunidad. La elección de Torres, respaldada por numerosos mamos y comunidades en abril de 2022, representa para sus seguidores un mandato legítimo que el gobierno nacional no ha reconocido oficialmente, sumiendo al pueblo arhuaco en una crisis de gobernabilidad que afecta derechos fundamentales, como el acceso a educación, salud y definición de situaciones militares para sus jóvenes.
Empatizamos con el clamor de quienes apoyan a Zarwawiko Torres, pues la falta de un registro oficial por parte de la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior debilita la autodeterminación de un pueblo que históricamente ha defendido su cosmovisión y tradiciones. La demora en resolver este conflicto, que se arrastra desde 2020 y que incluso llevó a la Corte Constitucional a suspender temporalmente su registro en 2021, refleja una desconexión entre las instituciones del Estado y las necesidades de las comunidades indígenas. Entendemos que esta situación ha generado desesperación y un sentido de urgencia en quienes ven en Torres un líder para consolidar su organización interna.
Sin embargo, desde esta emisora debemos alzar la voz para cuestionar con vehemencia los métodos que Zarwawiko Torres y sus seguidores han empleado para presionar por su reconocimiento. Las vías de hecho, lejos de construir puentes, siembran división y caos. La amenaza de movilizar a 10.000 indígenas para “tomarse” Valledupar en pleno Festival de la Leyenda Vallenata 2025, un evento que une a nuestra región en torno a la cultura y la música, es un acto irresponsable que pone en riesgo la convivencia y la seguridad de propios y visitantes. Este tipo de ultimátums no solo afecta la imagen del pueblo arhuaco, sino que tensiona las relaciones con otras comunidades y autoridades, alejando la posibilidad de un diálogo constructivo.
Más grave aún es el reciente enfrentamiento con la etnia kankuama por un predio en disputa, un hecho que dejó heridos y estuvo marcado por el uso de explosivos. Atribuido por algunos a la facción liderada por Torres, este episodio de violencia es inaceptable y contradice los principios de armonía y respeto que el pueblo arhuaco ha defendido históricamente. Recurrir a la agresión para imponer una postura no solo fractura la unidad entre los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, sino que deslegitima cualquier reclamo, por justo que sea. La violencia nunca puede ser el camino para resolver diferencias, menos aún cuando se trata de comunidades hermanas que comparten un legado espiritual y cultural.
Zarwawiko Torres debe reflexionar sobre el impacto de sus acciones. Su liderazgo, que busca representar la voluntad de una parte del pueblo arhuaco, no puede sustentarse en la intimidación o el conflicto. La historia de su elección, cuestionada desde 2020 por irregularidades y falta de consenso entre las 60 comunidades arhuacas, ya genera divisiones internas profundas. Actos como el bloqueo de vías, como el ocurrido en 2022 en el puente Hurtado, o la amenaza de paralizar Valledupar durante el Festival Vallenato, solo agudizan el rechazo de quienes ven en estas tácticas una imposición, no una solución.
Hacemos un llamado a Torres y sus seguidores a priorizar el diálogo y los mecanismos legales para resolver este conflicto. La Corte Constitucional, en su auto de 2022 y en su sentencia SU-419 de 2024, instó a las autoridades arhuacas a concertar una solución interna, respetando sus costumbres y principios. Ignorar este mandato y optar por la confrontación solo perpetúa la crisis. El Ministerio del Interior, por su parte, debe agilizar una respuesta clara y respetuosa a las demandas del pueblo arhuaco, pero esto no justifica que se recurra a la coerción para exigir resultados.
Adicionalmente, como ya había dicho esta casa radial, si es el ministerio del Interior (una autoridad del orden nacional con sede en Bogotá) la que le niega su reconocimiento, ¿por qué reclamar en Valledupar en el marco del Festival?. Es como si un usuario tiene una queja en contra de la empresa de Afinia, pero presenta su reclamo en la empresa Gases del Caribe. No hay coherencia entre la pretensión y el canal usado para hacerla efectiva.
Le conviene a Zarwawiko Torres leer un poco de historia. Abrir dos frentes de batalla simultáneos, uno con sus hermanos Kankuamos, y otro con los no indígenas de Valledupar, es un craso error similar al de Hitler en la segunda guerra mundial, que sólo logra visibilizar su erróneo liderazgo.
Si Zarwawiko hace efectiva su amenaza de movilizar a los indígenas para obstaculizar el normal desarrollo del Festival generará una reacción en su contra sin antecedentes que profundizará las diferencias entre indígenas y no indígenas, y terminará, por confirmar, que no merece ser la autoridad administrativa de la etnia arhuaco.
Finalmente, a los vallenatos y visitantes del Festival Vallenato, les pedimos mantener la calma y el espíritu de unidad que caracteriza este evento. No permitamos que las tensiones generadas por este conflicto empañen la celebración de nuestra cultura. A Zarwawiko Torres, le decimos al oído: lidere con sabiduría, no con fuerza. El pueblo arhuaco merece un liderazgo que una, que respete la vida y que honre su legado de paz. La violencia y las amenazas no son el camino; el diálogo y el respeto, sí.
Radio Guatapurí aboga por una solución pacífica y concertada que restaure la gobernabilidad del pueblo arhuaco y fortalezca la convivencia en nuestra región. Que la Sierra Nevada, cuna de sabiduría, inspire a todos a buscar la armonía por encima de la discordia.