Aguachica.
La noche del jueves 18 de diciembre, el silencio rural del corregimiento El Juncal, en Aguachica (Cesar), se rompió bajo una lluvia de explosivos y ráfagas de fusil contra el batallón Ricaurte del Ejército Nacional. El ataque, atribuido al ELN en medio de su más reciente ofensiva armada, dejó un saldo preliminar de seis soldados muertos y 32 uniformados heridos, y volvió a poner al país frente a la crudeza del conflicto armado.
¡Noche de Terror en Aguachica!: 6 muertos y 32 heridos en ataque del ELN al batallón Ricaurte pic.twitter.com/PXGTp2kiFt
— Radio Guatapurí (@RadioGuatapuri) December 19, 2025
Según los primeros reportes, hacia las 8:00 de la noche se escucharon fuertes detonaciones alrededor del batallón de Infantería N.° 14 Ricaurte, ubicado a unos 15 kilómetros del casco urbano de Aguachica, sobre la Ruta del Sol, en jurisdicción de El Juncal. Los agresores habrían utilizado al menos seis cilindros bomba y otros artefactos explosivos, combinados con fuego de ametralladoras y ráfagas de fusil dirigidas contra la infraestructura militar y las posiciones de los uniformados. Aunque las tropas respondieron al fuego, la violencia y sorpresa del ataque provocaron un alto número de víctimas y serios daños en la base.
El atentado se produjo en la noche del jueves 18 de diciembre de 2025, en plena época de fin de año, mientras gran parte del país se encontraba en actividades navideñas. El objetivo fue el batallón Ricaurte, asentado en el caserío El Juncal, una zona estratégica por donde pasa la principal carretera que conecta a Bogotá con la Costa Caribe y el corredor que conduce hacia Ocaña y el Catatumbo, región con histórica presencia del ELN. La ubicación del batallón, en un punto neurálgico de tránsito de carga y pasajeros, aumenta la alarma por el impacto que hechos de esta magnitud pueden tener sobre la seguridad regional.
El comandante del Ejército confirmó que, de manera preliminar, el ataque dejó al menos seis soldados muertos y 32 heridos, algunos de ellos de gravedad, trasladados de urgencia a centros médicos de Aguachica y la región. Tropas especiales permanecen en la zona adelantando maniobras de evacuación, aseguramiento del área y barridos para descartar nuevos artefactos explosivos, mientras equipos de inteligencia trabajan para precisar responsabilidades y la modalidad exacta del atentado. Las autoridades han insistido en que este ataque “no quedará impune” y han recalcado que el terrorismo no doblegará la voluntad de los soldados encargados de proteger el territorio.
La principal hipótesis de las autoridades apunta al Ejército de Liberación Nacional (ELN), en particular a unidades articuladas a la ofensiva armada que ese grupo ilegal mantiene en varias regiones del país. El ataque al batallón Ricaurte se suma a una cadena de acciones atribuidas a esa guerrilla, que incluyen atentados contra infraestructura, vehículos de transporte público, personal médico y estaciones de Policía, en un pulso violento que ha dejado muertos, heridos y miles de personas atemorizadas. Defensoría del Pueblo y autoridades civiles han advertido que el ELN parece decidido a mantener a la población “en medio del miedo y la zozobra”, mientras se encuentran congelados los canales formales de diálogo con el Gobierno.
Habitantes del corregimiento El Juncal relataron que, durante varios minutos, las explosiones y tiros hicieron temblar las viviendas y los obligaron a refugiarse en sus casas sin atreverse siquiera a asomarse a las ventanas. La incertidumbre se extendió por toda la noche, mientras circulaban versiones sobre nuevas detonaciones y movimientos de hombres armados en las cercanías del batallón. Las autoridades locales han pedido a la comunidad mantener la calma, seguir las instrucciones oficiales y evitar desplazamientos innecesarios por los alrededores de la base mientras continúan las operaciones militares y las investigaciones.