Valledupar.
Angustiada y sin respuestas claras, la señora Maribel Pupo Córdoba, adulta mayor y cuidadora de una hija en condición de discapacidad, denunció públicamente una serie de cobros excesivos e inconsistentes en su factura de energía por parte de Afinia, situación que hoy la tiene al borde del colapso económico y emocional.
Maribel reside en una vivienda arrendada del barrio Divino Niño, estrato uno, donde asegura que el consumo eléctrico es mínimo: una nevera pequeña y un ventilador. Sin embargo, tras llegar al inmueble en julio, comenzó a recibir facturas que pasaron de $20.000 y $26.000 a montos desproporcionados de $128.000, $317.000 y hasta $417.000, superando incluso el valor de su arriendo mensual, que es de $400.000.
Según relató, pese a haber interpuesto quejas, derechos de petición y visitas técnicas, la única respuesta recibida por parte de la empresa ha sido contundente: “pague sí o sí”, sin una explicación técnica clara sobre el aumento del consumo. Incluso, funcionarios de Afinia habrían reconocido inconsistencias en el sistema, señalando que un tercero pagó facturas anteriores por error, situación que lejos de aclarar el caso, aumentó la confusión.
“Es como si yo tuviera un negocio o un aire acondicionado, y no es así. A mi hija no le puedo poner ni un airecito porque el recibo se dispara”, expresó Maribel, quien además afirmó que no tiene empleo, sobrevive de ayudas ocasionales y enfrenta dificultades incluso para comprar alimentos y medicamentos.
La situación se agrava por las condiciones de salud de su hija, quien requiere cuidados permanentes y sufre las altas temperaturas dentro de la vivienda. “Me toca ponerla en el piso, con un pañal, echándole fresco, porque el ventilador no da abasto”, contó entre lágrimas.
Maribel ha acudido también a la Secretaría correspondiente y a autoridades indígenas, solicitando acompañamiento y una revisión profunda del caso, sin obtener hasta ahora una solución efectiva.
La mujer insiste en que no se niega a pagar, pero exige justicia, claridad y una revisión real del medidor, pues asegura que le están cobrando un consumo que no corresponde a su realidad.