En reciente entrevista con esta casa radial, el gerente regional de Afinia, Jorge Rivero Cuadro, confirmó que el proyecto de escindir el mercado de energía del departamento del Cesar, del resto del Caribe, avanza con paso firme al interior del grupo empresarial EPM, casa matriz de Afinia, prestador del servicio en los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre y parte de Magdalena.
En julio del año pasado, Afinia hizo público por primera vez esta iniciativa, a través de su gerente general Ricardo Arango, quien justificó la decisión, argumentando que El Cesar es el departamento de la región Caribe con más pérdidas y menos recaudo ante la empresa Afinia. Según Arango, el Cesar está por encima del 40% en pérdidas, mientras que el resto de departamentos permanecen con pérdidas menores del 25%. Estas pérdidas obedecen en mayor parte a conexiones fraudulentas o a energía suministrada a barrios subnormales que no es pagada, como lo evidencian los recientes problemas en el barrio de invasión Tierra Prometida en Valledupar, o en el barrio Tiburón de El Paso, por solo citar los casos más problemáticos. (Ver también "Cesar, el departamento de la región Caribe con más pérdidas y menos recaudo ante la empresa Afinia")
Adicionalmente, Afinia arguye que mientras que en el resto de departamentos el recaudo de lo facturado está en promedio en el 80%, en El Cesar dicho recaudo apenas llega al 60%.
La solución que plantea EPM es la creación de una nueva empresa Atenea, que ya fue inscrita ante la Cámara de Comercio de Valledupar, bajo el nombre Energía Atenea SAS, para que maneje directamente el mercado del Cesar, sin la intervención de Afinia. De hecho EPM presentó desde julio de 2025 ante la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) la solicitud para escindir la operación del Cesar del resto de la operación de Afinia, la cual no ha sido autorizada aún.
Lo que busca EPM con Atenea es asumir el suministro de energía de 19 municipios del Cesar (incluido Valledupar), 8 municipios del sur de Bolívar y 6 del Magdalena, implementando el programa de la energía prepago, una metodología que le permite al usuario comprar por anticipado solo la energía que pretende usar y de esa manera optimizar el servicio, con el fin de reducir el margen de pérdidas en la factura.
Sin embargo, voces como la del exgerente general de Afinia, Javier Lastra Fuscaldo, han advertido que la escisión del mercado no es la solución adecuada, toda vez que, según su decir, esto no enfrenta los problemas estructurales del sistema, únicamente busca proteger a EPM de la afectación financiera que le genera el mercado del Cesar, pero tarde o temprano, alguien terminará pagando la factura de esa mala decisión y, acorde con Lastra, será la gente del Cesar.
Las anteriores reflexiones nos llevan a preguntarnos si realmente los cesarenses somos tan mala pagas como dicen los indicadores de Afinia o si este argumento, en el fondo es una excusa de la empresa para aislar al Cesar y justificar el tratamiento diferencial que proponen para este territorio.
La respuesta está entre los dos extremos. Ciertamente no puede negarse que hay una cultura de la trampa y el atajo extendida en toda Colombia, de la cual no es ajena el departamento del Cesar. Hay casos verificados de hurto de energía en todos los estratos sociales de la región Caribe. Pero el problema se agrava cuando barrios enteros como Tierra Prometida, Brisas de la Popa, Guasimales o la margen derecha del río Guatapurí se “pegan” de las redes eléctricas sin pagar un solo peso. Esa energía hurtada la terminan pagando los usuarios que sí pagan su factura a tiempo.
Sin embargo, la solución no es aislar al Cesar, ni tratarlo como paria energético, sino que Afinia debe hacer lo que le corresponde: invertir en el reemplazo de la infraestructura obsoleta, modernizar las redes, mejorar el recaudo y cobrar las deudas, incluso llegando a tomar medidas drásticas de suspender el servicio a urbanizaciones como OGB o a barrios como Tierra Prometida.
Lo que no puede hacer la empresa es tener a toda una ciudad y a todo un departamento sometido a apagones constantes como los que ha experimentado Valledupar recientemente, ni a fluctuaciones frecuentes en el voltaje que dañan electrodomésticos y equipos electrónicos, por los cuales nunca la empresa ha respondido.
En pocas palabras, los cesarenses, en su gran mayoría, no somos mala paga. Es Afinia quien es negligente en cumplir sus funciones, en modernizar el sistema y en tolerar por muchos años que algunos usuarios se abastezcan de energía sin pagar por ella.